picture of happy mother with baby over white

Solo cuando te conviertes en madre reconoces que tu vida cambió para siempre. Los días ya no tienen 24 horas, tu amor por tu bebé es tan inmenso que lo único que te interesa es su bienestar y felicidad. Las formas en que cambia tu vida cuando tienes un bebé son diversas. Descubre cuáles son las más típicas e identifícate con ellas si ya eres una feliz mamá.

  1. Fuerza interior: Cuando eres mamá, descubres una fuerza interior que no conocías. Incluso, te sorprendes de lo fuerte que es. Te transformas en una leona, capaz de defender a tu bebé con tus propias uñas y dientes sin importar quién se cruce en tu camino. 
  2. No tienes límites: Eres capaz de sobrepasar tus propios límites y aunque a veces te sientas abrumada, eres inmensamente feliz. ¡Tu bebé es lo más valioso para ti! 
  3. Amor fuerte: Empiezas a sentir e identificar el amor verdadero. Ese que es tan profundo y poderoso, que a veces te espanta. Aunque no lo creas, tienes tanto amor que dar, que cuando nazca tu segundo bebé, te darás cuenta de que lo amas con la misma intensidad que al primero. 
  4. Admiras a otros padres: Los entiendes, los respetas y admiras como nunca. La vida que llevan se asemeja mucho a la tuya. 
  5. Sacrificio: Comprendes lo que significas en la vida de otro ser humano. Tú como madre entiendes que atender y cuidar a tu pequeño no es un sacrificio sino un trabajo sagrado que haces con todo gusto.
  6. Compasión: Aumenta tu compasión por todos los niños. Aunque no sean tus hijos, los miras de otra manera e incluso eres capaz de defenderlos de algún acto de injusticia porque no soportas ver sufrir a un niño que podría ser el tuyo. 
  7. Poco orden: En tu casa, tu trabajo, vehículo… reina un nuevo orden: el de tu hijo. En cualquier lugar que estés reinará el desorden, pero esa es la clave de tu felicidad. Por tu hijo, cualquier cosa es válida. 
  8. Adoras el silencio: Cuando tu bebé está dormido o tu hermana se lo llevó a dar un paseo, disfrutas tanto el silencio que decides hacer una siesta, darte un baño caliente o simplemente tumbarte en el sofá a descansar
  9. Tu cinturita: Ya no es la misma que cuando no tenías a tu bebé. Pero no importa, poco a poco con ejercicio lograrás tener la figura que deseas. Por el momento, importa más contemplar cómo crece tu pequeñito. 
  10. El tiempo no te alcanza: Los días dejan de tener 24 horas. Entre biberones, cambios de pañal y comidas, el día no te alcanza. El tiempo “volará” y tú comenzarás a llegar tarde a las reuniones, citas médicas… ¡tu bebé es lo primero!