Todos alguna vez en la vida sufrimos o sufriremos de una ruptura amorosa, por eso, como madres, tenemos varias lecciones que darles a nuestras hijas para sobrevivir a un corazón roto.

Tú eres suficiente. Nunca dudes de lo que te mereces. Eres lo suficientemente importante y no necesitas a nadie más.

No todos van a amarte. Y la gente que SÍ lo haga nunca va a querer cambiarte. Sé tú misma y la persona que te ame te aceptará como eres.

Un chico malo es divertido, pero un leopardo nunca podrá deshacerse de sus manchas. No importa cuántas veces te diga que va a cambiar por ti, no podrás hacerlo cambiar si él genuinamente no lo desea. NO tienes que estar con alguien que crees debería cambiar. Debes estar con alguien al que aceptes tal y como es.

Ámate más que a nadie en el mundo. Me tomó 20 años darme cuenta de esto pero al final del día a la única persona que siempre tendrás eres tú. Ámate primero, mucho, porque ese es tu ejemplo para saber cómo debes amar a los demás.

NUNCA te conformes. El amor trae dificultades y complicaciones, lo sabemos, pero eso no significa que el 100% de tu relación sea aburrida o monótona. Permanece con alguien que siga luchando por ti aunque lleven años juntos, alguien que siga coqueteándote, que te haga sentir mariposas en la panza como el primer día.

Si te engañó una vez, lo hará nuevamente. Si te engaña en realidad NO te ama.

Ser soltera es increíble. Disfruta tu independencia.

Bríndate la oportunidad de saber qué se siente tener “roto el corazón”. Y date permiso de experimentarlo dos, tres, cuatro, cinco o las veces que hagan falta. Nunca trates de escapar del dolor. Enfréntalo y aprende de él para saber lo que NO quieres en una relación.

Mereces a alguien que esté completamente loco por ti. Eso y no menos.

Comparte tu vida con alguien que ame cada parte de ti. Que ame todo de ti: lo bueno y lo malo; que esté dispuesto a aceptarte tal y como eres.