No importa qué edad tengan tus hijos, tu labor como mamá nunca termina. Lo cierto es que como madre siempre quieres darles lo mejor y una forma efectiva es hacerlos sentir valorados y amados. A continuación te dejamos 10 pequeñas cosas que puedes hacer para lograrlo.

Apaga tu celular

Cuando llegues a casa después del trabajo apaga tu teléfono por lo menos media hora y préstales toda tu atención, tu hijo te lo agradecerá.

A la hora de la comida evita las distracciones 

La hora de la comida es uno de los pocos momentos en que la familia puede reunirse. En vez de ver televisión, jugar con la tablet, navegar en Internet y en las redes sociales, disfruta de la compañía de tu hijo y aprovecha para hablar con él de diferentes temas.

Léele un cuento antes de dormir

Estos detalles le encantan. Esta acción genera un vínculo muy fuerte entre padres e hijos, además ayuda al desarrollo de su cerebro.

Demuéstrale físicamente tu afecto 

Muchos estudios aseguran que los niños se desarrollan mejor cuando reciben cariños y muestras de afecto físicas, no solo se sienten amados sino que la confianza en sí mismos mejora. Además previenen otros problemas de comportamiento.

Disciplínalos con amor

Esto no significa que pases por alto las faltas de tu pequeño, la firmeza no tiene nada que ver con golpes o gritos, mejor explícale con calma y de manera clara las consecuencias que sus actos podrían tener. No importa que se los tengas que decir más de una vez. Recuerda que cuando uno castiga físicamente o verbalmente a un niño el mensaje que se transmite es que la violencia es la forma de resolver los desacuerdos y conflictos.

Siempre míralos a los ojos

El mejor camino de comunicarte con tu niño es hacer contacto visual cuando habla con él. Además le enseñaras que esta es una poderosa habilidad social.

Sé un gran ejemplo

Muchas veces los padres se olvidan de que deben predicar con el ejemplo, recuerda que los niños son grandes imitadores. Sé amable, cariñosa y atenta con los demás, esta es una forma de enseñarle lo que es el respeto hacia los demás.

Enséñales a tomar decisiones

No olvides que tú eres su guía y que tu hijo aprende más de sus padres que de otros. Para dar este paso puedes comenzar por dejarlo decidir que ropa ponerse o qué lugares visitar los fines de semana.

Anímalo cuando está triste o enojado

Demuéstrale que te importa y que siempre estarás ahí cuando te necesite. A veces lo que para nosotros es un problema sin importancia para ellos no lo es. Ten paciencia y no olvides que todo es parte de su adaptación al mundo.

No interrumpas sus historias

Si tienes una opinión al respecto o alguna observación dísela cuando tu pequeño haya terminado de hablar. Si estás ocupada date un respiro de 5 minutos y ponle atención.

Eso no sólo lo hará sentirse querido y valorado sino que evitarás herirlo, a veces esas pequeñas heridas lo pueden acompañar hasta la adolescencia incluso en su vida adulta.