La rutina también tiene momentos graciosos. Como el simple hecho de ir al supermercado, y vivir una y otra vez las mismas situaciones, ¡y repetirlas! ¿O acaso nunca te pasó de llegar a la caja y darte cuenta de que te faltaba agarrar algo? Eso y mucho más, ¡lo recopilamos en este divertido listado! No te lo pierdas, ¡risas aseguradas!

Haciendo la fila para pagar, descubres todo lo que tu hijo metió en el changuito

Muchos van en familia al súper, y mientras mamá y papá eligen lo que necesitan, los chicos suman alguna que otra cosa a escondidas. ¿Te pasó? O incluso los ves jugando carreras con los changuitos, ¡qué divertido!

Hay descuento con todas las tarjetas… ¡menos la tuya!

¡O te olvidaste la tarjeta! A todas nos ha pasado alguna vez. Tu no pierdes la cabeza porque la tienes pegada, diría mi mamá.

Justo eso que estás buscando está atrás de todo… ¡y ningún repositor a la vista! 

Cuando queda un último producto, el muy vivo se esconde en las profundidades de las góndolas. Aunque esté en el fondo, nosotros vamos a por él. ¿Suena a misión imposible? ¡A nosotras nada nos detiene!

Haces la lista del súper y te la olvidas

Te tomaste el trabajo de pensar qué necesitabas, revisaste cada alacena y chequeaste los vencimientos de los lácteos. Ya sabes qué comprar para usarlos antes de que se echen a perder. Pero, como andas a las corridas, te olvidas la lista y de comprar las mitad de las cosas. ¡Típico!

Siempre te paras en la fila que no avanza

Ese momento en que tienes que elegir la caja… ¡y siempre terminas en la más lenta! O vas a la rápida cuando tienes pocas cosas y resulta que los de adelante se hicieron los vivos y tienen bastantes cosas de más…

No encuentras en la góndola los productos de oferta de la revista

¿Es este? ¿O el más chico? La mitad de las veces te terminas confundiendo y cuando llegas a la caja te das cuenta de que la mitad de los productos, ¡no eran los de la oferta!

Te cruzas al único bombón en el súper cuando estás comprando toallitas

Los momentos incómodos no sólo te pasan a ti, son un mal de todas. Si hay un sólo guapo en todo el supermercado, SEGURO te lo encuentras en la zona de perfumería. ¡Cómo intimidan las toallitas a los hombres!

Los cupones de descuento SIEMPRE están vencidos

Aunque los hayas revisados antes de salir de tu casa, seguro se te traspapela uno. Para que el supermercado no nos gane,  hay que aprender la técnica de los cupones. ¡Es todo un arte ahorrar!

Llegas a la caja y te acuerdas que te olvidaste de agarrar algo

Mamá siempre hacía eso y, cuando volvía, toda la fila estaba enfurecida porque tardaba un montón. ¡Y yo me moría de vergüenza mientras la esperábamos! ¿A ti te pasó o haces lo mismo?

O peor… ¡no pesaste las verduras!

En ese caso, la pérdida de tu lugar en la fila es inminente.

El changuito SIEMPRE funciona mal

Con los canastos, ese problema no existe. ¿Pero a quién le entra todo ahí? ¡Y además pesa! Así que optamos por un carro que siempre se traba o se tuerce para un costado. Yo prefiero renegar con el chango que cargar con las gaseosas y las leches, ¿tu?

Ibas a comprar leche y terminas comprando de todo menos eso

Frutas, papel higiénico, limpia pisos y fideos. Pagas y te vas. Llegas a tu casa y cuando abres la heladera para buscar el queso, descubres que no compraste lo único que necesitabas. No te preocupes, no es un problema de memoria ni de despistada. ¡Nos pasa a todas!

Siempre gastas más de lo que pensabas

¿Te pasa, no? No sé si será por la inflación o que no sabemos calcular pero cada vez que vamos a hacer las compras gastamos más de lo que pensábamos.