PSICOLOGÍA

Todas las personas alguna vez en la vida han cometido errores, se han arrepentido y han pedido perdón. También, todos en algún momento hemos perdonado luego de ser lastimados. Este ciclo es bastante conocido en todo el mundo, pero existen algunas cosas que aún no conocemos acerca del perdón y hoy te las vamos a contar. ¡Sigue leyendo!

1. Increíblemente, la literatura científica sobre el perdón data de 1989. En la actualidad buscamos mucho más la reconciliación que en otros tiempos. Por eso es mucho más común ver que las figuras públicas piden perdón ante los medios y se hagan cargo de sus malas decisiones.

2. Los gatos nunca perdonan. Los científicos han observado el comportamiento conciliador en varias especies animales. El grueso de las investigaciones se ha hecho en primates, quienes muestran una actitud amistosa después de confrontar. Se ha observado el mismo comportamiento en otros animales, como las hienas y las cabras. La única especie que no ha mostrado signos externos de reconciliación son los gatos domésticos.

3. Los humanos prefieren perdonar a aquellos afectivamente más cercanos. Según el sociólogo Everett Worthington, la culpa es mucho más fuerte cuando se trata de pedirles perdón a personas con las que estamos involucrados afectivamente. De hecho, esto es lo que nos motiva a querer reconciliarnos.

4. Es muy difícil creer en las disculpas de las figuras públicas. Si uno tiene una historia con la persona que lo ha lastimado, dice Worthington, es fácil juzgar si está siendo sincero con su perdón. En cambio, con un político o una celebridad es mucho más difícil.

5. Ninguna ofensa es imperdonable. “No he hallado injusticia en el mundo que no haya sido perdonada por al menos una de las personas injuriadas”, cuenta el psicólogo Robert Enright, pionero en la investigación del perdón. Simplemente, existen personas más o menos tolerantes al perdón.

6. Pero la traición funciona de manera diferente. De acuerdo a un estudio de 2012, la ofensa más imperdonable es la traición, incluyendo infidelidad, promesas rotas y secretos contados.

7. Existen diferentes tipos de perdón. El perdón decisional es más bien externo; se trata de un cambio en la conducta para con alguien que te ha lastimado, aunque todavía tienes sentimientos negativos hacia esa persona. Por otro lado, el perdón emocional es un cambio interno sobre lo que uno siente por la persona que lo lastimó. En este caso, el resentimiento empieza a ceder para dar lugar a las emociones positivas, como la empatía, la simpatía, la compasión e incluso, el amor. Este es el verdadero perdón. El primero tiene que ver más con una simulación.

8. Es más fácil perdonar para los niños. A diferencia de los niños de entre 10 y 11 años que participaron de un estudio, aquellos de 7 y 8 años no necesitaron una disculpa para perdonar. Ellos juzgaban como igualmente dignos a delincuentes que habían pedido perdón como a aquellos que no.

9. Y aprenden a hacerlo desde temprano. En un estudio diferente, niños de hasta dos años pedían perdón cuando se les hacía creer que habían dañado un objeto de valor.

10. Las personas extrovertidas son las que más se arrepienten. La personalidad parece incidir en la capacidad de arrepentimiento de una persona y los extrovertidos tienden a buscar más el perdón que los introvertidos. Éstos, se preocupan más por perdonarse a sí mismos que a la persona que han ofendido.

11. Para tener un corazón sano hay que pedir más perdón. Las investigaciones indican que las personas rencorosas pueden tener una presión arterial mucho más alta que la normal. El arrepentimiento, por su parte, ha sido vinculado siempre a una buena salud. Además, reconocer el error y dejar el pasado atrás asegura un mejor descanso por las noches. Según los expertos, estos beneficios solo aplican al perdón emocional.

12. En algunos casos, el perdón puede ser contraproducente. Durante una investigación se les preguntó a los miembros de una pareja si solían perdonar al otro con frecuencia. Muchos de los que contestaron que sí, también reportaron haber sufrido agresiones psicológicas y físicas durante sus primeros cuatro años de matrimonio. Los investigadores creen que en estos casos, el perdón hace que sus parejas conserven el comportamiento agresivo.

13. No subestimes las palabras “lo siento”. El economista del comportamiento Dan Ariely descubrió que pedir perdón con frecuencia hace que los demás también se contagien y empiecen a perdonar.

14. El modelo perfecto para pedir perdón tiene veinte pasos. Pero Enright dice que pueden resumirse en cinco: 1. Admitir que has sido tratado injustamente. 2. Responder con enojo. 3. Trabajar en desligar de ese hecho a la persona que te ha dañado. 4. Entender que el dolor no siempre se va por completo. 5. Encontrarle un propósito al sufrimiento, como por ejemplo, ayudando a otros.

15. Para el sentido común, las personas religiosas son más perdonadoras que las ateas. La mayoría de las religiones del mundo enseñan el perdón, dice Worthington. Pero, sorprendentemente, una pesquisa de 2013 que él mismo dirigió, arrojó como resultado que aquellas personas que se consideran espirituales suelen poner mayormente en práctica el autoperdón, en comparación con los religiosos. De todas formas, el perdón funciona de la misma manera en los contextos religiosos y seculares.

¿Conocías estas cosas acerca del perdón? ¿Te sientes identificado con alguna de ellas? ¡Déjanos tu comentario!