A veces creemos que tenemos todo el tiempo del mundo, sobre todo cuando tenemos entre 16 y 25 años. Pero no es así, y aunque suene trágico, es ley de vida. Entonces, ¿por qué no decir todo tal cual lo sentimos y hacer lo que en verdad queremos?

Nadie, hasta que no pasa por la experiencia de perder a uno de sus padres, sabe a ciencia cierta cómo se sentirá. Sin estar en la piel de alguien que ya atravesó la situación, podemos imaginar que sentimientos como soledad, miedo, tristeza y nostalgia, pueden calar profundo al llegar el momento y por bastante tiempo dentro de nosotros.

Antes de que puedas arrepentirte, diles a tus padres lo que sientes.

¡Gracias!

Si eres madre lo sabes, de lo contrario, sería bueno reflexionar acerca de todo lo que tus padres hicieron por tu educación y crianza, en función de sus posibilidades. Tú sabes bien que no hay manual de instrucciones, y por eso, reconocer el esfuerzo de tus padres es ser un hijo agradecido.

Perdón

Sobre todo cuando somos adolescentes, creemos que lo sabemos todo y que nuestros padres están equivocados. El pensar así quizá nos llevó a tratarlos mal, gritarles o faltarles el respeto. Si fue tu caso, ahora que eres más grande entiendes que tan equivocados no estaban.

Los padres siempre nos perdonan, incluso mucho antes de que les pidamos perdón. Pero escucharlo decir de nuestra boca, es para ellos un gran regalo.

Te quiero

Hay hijos que no lo dicen nunca en su vida. Hazlo mientras puedas, antes de colgar al hablar por teléfono, al despedirte luego de visitarlos, antes de irte a dormir por la noche si tus padres aún viven contigo.

Los padres y los hijos estamos en constante y diferente aprendizaje y por eso, no vale la pena reprochar o reclamar. A lo largo del camino, las equivocaciones son parte del proceso y comprenderlo, nos permite tener un motivo más por el cual agradecer a nuestros padres, ahora que todavía podemos.

¿Eres de las personas que dice a sus padres todo lo que siente?