Si te preocupas por los demás en vez de luchar por tus sueños, nunca vas a tener paz, ya que esto crea frustración, ansiedad, depresión, dolor y angustia. Mientras que si te enfocas en tus metas y luchas por lo que quieres, aumenta tu estado de ánimo, tu espíritu y tiendes a generar aún más la positividad y la felicidad en tu vida.

Dejar esos miedos negativos pocas veces se logra con facilidad; sin embargo, no tiene que ser difícil, de hecho, se vuelve más y más fácil a medida que aprendemos a aceptarnos y valorarnos por lo que somos. Recuerda que esas preocupaciones están en tu mente y solo tú puedes controlarlas.

No te autocritiques

Deja ir la forma negativa en la que piensas y las palabras que te dices a ti misma. ¿Cuándo fue la última vez que te dijiste algo positivo? En vez de culparte o atacarte verbalmente con palabras como, “no sirvo para nada”, “me van a criticar”, “me va a salir mal”, “no soy lo suficientemente apta para lograr mis propósitos”, ¿por qué no reemplazar esos pensamientos con “sí puedo”, “voy a luchar por lo que quiero” o “poco a poco estoy haciendo algo para llegar adonde quiero”? Recuerda que Roma no se construyó en un día.

Cree en ti misma

No puedes esperar que los demás crean en ti si tú misma no lo haces. Si te valoras y crees en ti misma, entonces te será más fácil ignorar las críticas de los demás.

Cuidado con las personas negativas

Hay muchas personas cuyo rol en la vida es robarles la energía y los sueños a los demás. Asegúrate de mantenerte alejada de estas personas y reúnete con gentes que te motiven ¡y te ayuden a luchar por tus sueños!

Practica la gratitud

Al practicar la gratitud, te das cuenta de que la vida es corta y es un regalo de Dios que hay que apreciar. Esto te ayuda a desprenderte de rencores, resentimientos e inseguridades que te impiden ser feliz y luchar por tus sueños.