La tendencia de estar con jovencitos no se queda entre las famosas de Hollywood, como Jennifer López o Madonna, quienes salen con chicos hasta 30 años menores que ellas. Ahora son más las mujeres que apuestan por una relación con hombres “junior”, rompiendo tabúes y sí, levantando más de una ceja a su paso. Pero, ¿cómo saber si es solo una fantasía o si realmente ese “niño” es material a futuro? Si eres divorciada, viuda o con hijos, hay más de una regla que debes tomar en cuenta, sobre todo si buscas que tus retoños conozcan y acepten a su contemporáneo.

Acepta tu edad

No eres la quinceañera de la cuadra y eso lo sabe todo el mundo. Así que aunque te hayas levantado a un hombre 20 años menor que tú, no quiere decir que tu comportamiento adulto deba irse por el retrete. En vez de adoptar costumbres de jovencita, comprando minifaldas o tickets para el último concierto de Taylor Swift, atesora tu experiencia y tu clase (asumiendo que la tienes) y no dejes que la juventud de tu amorcito pisotee tus años. Ese es quizás uno de los principales problemas que existen al salir con jóvenes. Claro, su forma de ver la vida es más fresca, más ingenua, pero tú no tienes que sacrificar el largo camino que has recorrido solo por ponerte en sus zapatos.

Se clara con él… Y contigo misma

¿Es un affair de meses o quieres entrarle de lleno a una relación seria? La edad normalmente no importa, pero si el chico apenas comienza la universidad y tú sigues pensando en tu reloj biológico, puede que esa “pequeña” diferencia interfiera en la solidez de su relación. No intentes comprometerlo en algo que él no entendería, por ejemplo, que se convierta en el padre de tus hijos de la noche a la mañana cuando a él todavía le lavan la ropa. ¿Me explico? Para que una relación así funcione debe haber transparencia desde el principio, que las intenciones estén claras –sea que quieras pasar noches de aventura o busques algo más—. De esa forma evitas perder el tiempo y causar situaciones un tanto embarazosas.

Dale su espacio

No lo trates como si fuera el menor de la relación, como si no tuviera experiencia o, peor aún, como si no fuera lo suficientemente hombre. Es cuestión de madurez, pero también debes comprender que como seres humanos necesitamos quemar etapas.

Si todavía es fanático de los videojuegos, si quiere estar en pijamas todo el día o si duerme más que el “tarajallo” de tu hijo mayor, ¿qué vas a hacer? Si te molestan sus costumbres, que déjame decirte, son propias de la mayoría de los jovencitos, es una señal clara que la relación no es para ti. Comprométete a darle su espacio y a respetar sus gustos, eso sí, sin aniñarlo o acostumbrarlo a ser el chiquito de la casa. Es un balance y ahí es donde está lo complicado.

Acostúmbrate a las aventuras

Muchos jovencitos poseen un alma vieja, donde leer y estar en casa se convierten en sus mayores placeres. Pero, en el mundo real, los hombres 20 o 30 años menores que tú, disfrutan de las aventuras, de los planes al último minuto, del “vamos y que se caiga el resto”. ¿Estás preparada para echarle un sacudón a tu estabilidad? De ser así, tómalo como una forma de refrescarte y renovarte. Atrévete y crece con él (aunque parezca lo contrario)… Si puedes con las locuras y la creatividad que le desborda, entonces, estarás más que lista para dar el siguiente paso.