PAREJAS

Las relaciones de pareja nunca son fáciles y siempre nos enfrentaremos a épocas de crisis que se convierten en verdaderas pruebas de fuego para nuestra unión. Otras, sin embargo, indican que definitivamente una relación debería terminar aunque nosotros no lo aceptemos por diversos motivos y terminemos intentando estas 5 cosas que hacemos para mejorar la pareja y no funcionan.

Tener un hijo

La más común y, posiblemente, irresponsable de todas, por muy buena intención que haya detrás de ello. Tener un hijo son palabras mayores y, como tal, también confiamos en ello a la hora de aportar grandes soluciones a un vínculo ya de por sí desgastado. Lo peor es que, tras dar a luz, nos daremos cuenta de que nuestra relación va a peor, que toda nuestra atención se centra en ese nuevo miembro y que esa no era la solución. ¿Por qué? Porque necesitábamos urgentemente una razón para seguir juntos en vez de dejarlo.

Darnos un tiempo

Aunque puede que a algunos les funcione, darse un tiempo suele ser una excusa para meditar una decisión que sabemos pero no aceptamos: la de dejar a la otra persona. Una pausa que, además de crear incertidumbre, sirve para confundirnos más, ponernos al límite y caldear aún más una relación que necesita, o bien una solución urgente, o encaminarse hacia una ruptura in situ.

Dar un ultimátum

“La marihuana o yo”, “Tus amigos o yo” y un largo etcétera de dilemas que lanzamos sobre nuestra pareja esperando que elija por nosotros. Una mala estrategia que nos hará parecer desesperados y exigentes, si bien esa persona no encontrará una respuesta apropiada en ese mismo momento. Forzar es lo peor que podemos hacer en una relación mientras que comunicar y tratar un problema como personas adultas se convierte en el mejor modo de encauzar la relación hacia buen puerto… o una ruptura necesaria.

Irnos a vivir juntos

Esta opción podríamos incluirla en el mismo saco de “casarse y tener un hijo”, importantes decisiones para momentos no tan prometedores. Forzar una relación a dar un siguiente paso por el hecho de verlo como una solución mediante el cambio y la ilusión, es un gran error. Sin embargo, si un problema de pareja no ha sido tratado, la convivencia es justo lo que no debemos llevar a cabo en este preciso instante, especialmente porque la rutina diaria y el tener que afrontar las virtudes y defectos de nuestra pareja, acrecentarán el motivo de crisis o incluso puede crear otras paralelas. Soluciona, luego actúa.

Convertirnos en una pareja liberal

Esta última opción no es que sea precisamente poco recomendable sino, más bien, delicada; MUY DELICADA. Si nuestra vida sexual en pareja no marcha bien puede que la opción de proponerle ser swinger sea la más adecuada, en principio. No obstante, debemos saber cómo plantearlo y ahondar primeramente en vuestra vida sexual como pareja a la hora de determinar las carencias o colmar ciertas necesidades. Si nos queremos pero necesitamos algo más, quizás sea el momento de pasar a la acción. Un paso en falso o un simple desacuerdo en esta decisión pueden condenar la relación del peor modo posible.

Estas 5 cosas que hacemos para mejorar la pareja y no funcionan son ejecutadas bajo buenas intenciones pero una lógica ausente. Antes de tomarnos la libertad para solucionar un problema imponiendo nuevos cambios debemos atrevernos a hablar acerca del problema y centrarnos en solucionarlo con la ayuda de la pareja, dejando al margen esos hijos, bodas o convivencias que llegarán gracias al amor, no al desesperado intento por salvarlo.