Ser una mamá adoptiva es un privilegio y un desafío que, quienes decidan aceptarlo, deben estar preparadas para recibir tanto las maravillosas recompensas como los aspectos menos emocionantes. Estas son las cosas que como mamá adoptiva debes saber.

La adopción puede no ser un momento feliz para el niño

Entiendo que quizá tú te sientes radiante por la perspectiva de compartir tu amor con tu hijo adoptivo y satisfacer tu deseo de ser madre. Pero recuerda que para un hijo adoptado, la adopción no siempre es vista, al menos al principio, como un momento feliz, sino como el momento en que el abandono por parte de sus padres biológicos se hace más definitivo. Así que trata de ponerte en su lugar y ayudarlo a hacer la transición de la manera más fácil posible.

No te tomes las cosas a pecho

Enlazado con lo anterior está el hecho de que no debes tomarte las cosas a pecho. Cuando sus reacciones o actos te desconcierten, te entristezcan o te hagan enojar, ponte nuevamente en su lugar y trata de no tomarte las cosas demasiado personales. En caso necesario, busca ayuda en especialistas para que toda la familia pueda adaptarse a la situación.

Olvídate de la sabiduría popular

Los consejos que pueden funcionar con hijos propios criados desde bebés contigo, puede no funcionar con hijos adoptivos, por lo que anímate a encontrar soluciones nuevas a los desafíos que vayas encontrando en el camino. Por ejemplo, la sabiduría popular dice que cuando un niño hace un berrinche hay que castigarlo encerrándolo en su habitación. Pero en un niño adoptivo esto puede reforzar el sentimiento de rechazo y soledad.

No esperes gratitud

Este es un consejo que se debería aplicar a cualquier hijo, propio o adoptado: no esperar gratitud. Porque esperar gratitud es como depositar dinero en el banco y luego ir a cobrar los intereses. ¡Y el amor debe ser totalmente desinteresado e incondicional si es verdadero amor! Así que no esperes que tus hijos, adoptados o propios, te agradezcan nada; agradece tú al Universo la oportunidad de tenerlos en tu vida.

No estás sola

Gracias a las redes sociales y grupos en Internet, ser una mamá adoptiva no tiene por qué ser una tarea solitaria. Busca otras madres adoptivas con quienes intercambiar consejos, tips o simplemente desahogarte y aprender a través de sus historias. ¡No estás sola!