Siempre me ha resultado curioso comprobar cómo somos nosotros mismos en función del amigo con el que estamos: uno que nos hace sentirnos más protector, otro que desata nuestra locura y unos pocos, o más bien uno solo, con el que siempre nos sentimos como un libro abierto.

En el mundo existen muchos amigos, pero también estas siguientes causas que marcan la diferencia entre un amigo y un MEJOR amigo.

Llamadas en mitad de la noche

Mientras que con un amigo te desnudas emocionalmente pero siempre midiendo tus palabras y forma de actuar, con ese MEJOR amigo puedes permitirte llamarle en mitad de la noche para contarle un problema, sin importar la hora que sea y aunque su primer quejido denote que lo has despertado.

El compañero de muchos viajes

Viajar con un amigo puede parecer un plan llamativo pero tornarse infernal cuando comprobamos que la convivencia 24/7 con esa persona no es lo que esperábamos y nuestra percepción de los viajes, la vida y el día a día no es en absoluto el mismo.

Con tu mejor amigo no solo has viajado ya una vez y fue inolvidable, sino que puedes permitirte seguir haciéndolo con él. Se conocen, coinciden, tienen una gran complicidad e incluso se permiten la libertad para gozar de cierto espacio propio durante la travesía.

Te ha visto llorar

Y solo lo has hecho dos veces en los últimos diez años.

Siempre te ayuda en las mudanzas

Mudarse es la prueba secreta a la hora de comprobar cuántos buenos amigos tienes. Y el mejor no te fallará a la hora de ayudarte, a no ser que se vea impedido por una causa de fuerza mayor. Nunca falla.

Nunca cambia (contigo)

En unos tiempos en los que viajan más, viven temporadas en el extranjero y, en definitiva, están expuestos a numerosos cambios, el mejor amigo continúa siendo igual que siempre respecto a ti aunque lleven meses, e incluso años, sin verse.

Un factor que confirma que posiblemente esas personas que creías tan amigas han cambiado demasiado durante estos años mientras esa otra, a pesar de haber evolucionado, mantiene la misma atención e interés en ti. 

Estas claras diferencias entre un amigo y un MEJOR amigo son más que evidentes a medida que pasan los años y la vida nos regala pruebas mediante las que comprobar cuán larga es la línea entre conocido, amigo y amiguísimo. Y lo peor (o mejor) es que cada vez tenemos menos pero son mejores.