¡Son tantas cosas! Las compras del supermercado, las reuniones del colegio, la limpieza de casa, actividades extra-escolares, compartir momentos de calidad, tener tiempo para la pareja y también para nosotras, a la vez que ser eficientes en nuestro trabajo y estar siempre bien arregladas… y ¡seguro me estoy olvidando de más cosas!, de tan solo escribirlas ya me cansé. ¡Vamos con las claves para balancear el trabajo y la familia!

  1. Saber aceptar

Si hay amigos o familiares que se acercan para ofrecer su ayuda, acepta. Somos humanas y nos cansamos, ¿por qué agotarnos si podemos evitarlo? El agotamiento mental podría ocasionarte mal humor y el agotamiento físico podría debilitarte por sobrecargarte de cosas, lo que también puede hacer que enfermes.

  1. Busca alternativas que sirvan a todos

Por ejemplo, en vez de sentirte culpable y tus niños angustiados, porque tienes que llevarlos a tu trabajo o porque llegas tarde a buscarlos a una actividad, mejor habla con otros padres y organicen turnos para recoger a sus hijos. Esto puede significar una gran ayuda.

De igual modo, tener un menú preparado en el congelador para cocinar en el microondas, al que recurrir en caso de cansancio extremo o quizá porque se ha hecho muy tarde, es algo que te aportará gran alivio.

  1. Si puedes, modifica tu forma de trabajo o cámbialo por otro

Esto último no es lo más fácil de hacer, salir a buscar un nuevo trabajo puede ser todo un reto, y más si no puedes permitirte quedar sin ingresos. Pero, hay muchas mamás que trabajan desde casa, podrías plantearte esa opción.

Otra alternativa es hablar con tu jefe, para pedirle reducir tu jornada laboral presencial y hacer la mitad de las horas desde casa. Quizá te parezca imposible, pero por fortuna, cada vez son más las empresas que acceden a este tipo de solicitudes.

  1. No pierdas tiempo en nimiedades

He aprendido que todo minuto que puedo ahorrar, luego me queda libre para estar con mi hijo, ayudarlo en sus tareas, salir a jugar o ir de compras. Hace años que no plancho, a menos que sea indispensable. Tampoco seco los platos (no tengo lavavajilla), no los guardo, solo quedan en el escurridor. Limpio a fondo una vez por semana, el resto mantengo superficialmente. Me levanto antes por la mañana para dejar todo en orden y así evitar tener que hacerlo a última hora del día, cuando estoy cansada y es hora de compartir la cena en tranquilidad.

  1. Un día a la semana, ¡desconexión total!

A medida que los niños crecen, sus necesidades y formas de compartir con los padres cambian, eso me ha supuesto reestructurar varias cosas. Busca tener un día a la semana para compartir con tus hijos, haciendo actividades que les gusten. Por supuesto, en caso de tener pareja se integra esta también y se disfruta mucho en familia al hacer salidas para montar a caballo, ir a los kartings, hacer senderismo, ir a la playa en verano, etc.

¿Crees que puedes poner en práctica estos consejos?