Cuando tienes tu primer hijo, las cosas son difíciles hasta que te acostumbras a tu nueva tarea. Con el paso del tiempo, la cosa se hace más simple, tanto es así que un día te decides a darle un hermanito a tu primogénito. Peeero, la cosa cambia por completo porque resulta ser que criar el segundo hijo es muy diferente al primero, ¿cómo pudo suceder esto? Ven conmigo que te quiero enseñar las causas.

  1. Las siestas no son las mismas de antes

Tu hijo mayor ha crecido y no necesita dormir tanto, pero el pequeño si. Si bien el nuevo bebé puede dormir, ¡tú no porque tienes que cuidar al otro niño! Así que eso de dormir cuando duerme el bebé queda relegado al pasado.

  1. El baby shower solo será un recuerdo

¿Te hicieron un baby shower con tu hijo mayor? ¿Si? Pues no creo que suceda lo mismo con el segundo. Tú no tendrás tiempo de ir a ningún lado ni ganas, pues estar embarazada y correr tras de tu hijo pequeño no es algo que te dará mucha energía, ¡créeme!

  1. La ropa no estará tan impecable

Obviamente que no vas a querer que tu niño esté sucio, pero si tienes hijos con pocos años de diferencia, no te va a importar que el pequeño se ensucie un poco la ropa cuando juega: esperarás que sea la hora del baño para cambiarlo, mientras que antes con uno solo corrías a cambiarle la ropa ante la menor manchita.

  1. No te preocuparás si llora por capricho

El primer hijo es como una especie de conejo de indias que usamos para experimentar y siempre estamos más atentas ante el menor quejido. Sin embargo, con el segundo niño eso no pasa, pues sabrás enseguida cuando está llorando por capricho y cuando es por dolor o hambre. Verás que te lo tomarás con mucha más calma.

  1. Usará ropa heredada

Comprar todo el ajuar para un bebé es algo costoso. Cuando tenemos un hijo, no nos queda más remedio que hacerlo, pero cuando ya son dos, la cosa cambia porque la mayoría de las prendas que usará serán de su hermano.

Recuerdo que yo decía que mis hijas siempre iban a usar ropa nueva. Con la primera lo cumplí, pero ya con la segunda (y ni te digo con la tercera) la cosa cambió, pues empecé a guardar todo el ajuar y por fortuna pude utilizar la mayoría de las cosas.

Te diré algo que seguro ya todos te deben haber dicho, pero no importa, lo vuelvo a repetir: no importa la cantidad de hijos que tengas, el amor será siempre igual para todos. Aunque la crianza puede variar lo que sientes siempre es lo mismo ¡y el cariño se fortalece día a día!