Como madres tenemos que estar en todo, aunque a veces no podamos, nos frustremos y no entendamos cómo vemos mamás que pareciera que sí pueden con todo. Deja de preguntarte qué hacen y envidiar sanamente a estas mamás y finalmente conoce cuáles son los hábitos de las mamás muy efectivas.

#1 No sentirnos culpables cuando no se puede con todo

La culpa es la nueva enfermedad de las mamás, ¿no te parece? Somos mujeres tan independientes y exitosas que cuando no podemos con algo o no estamos tan presentes, sentimos mucha, mucha culpa.

Debemos eliminar la culpa de nuestras vidas porque no hay persona que pueda con todo y, cuando elegimos algo, automáticamente sacrificamos otra cosa. Tenlo presente y eliminarás ese sentimiento que solo te hace mal y te atrasa.

#2 Elegir entre levantarnos temprano o acostarnos tarde

Muchas mamás, y me incluyo, dormimos muy poco porque siempre nos levantamos muy temprano y nos vamos a la cama demasiado tarde. Hay que dejar de hacer eso, ¿sabes por qué? Si no tienes energías, harás todo más lento y cometerás más errores. Tienes que descansar para rendir, además de por tu salud y felicidad, obviamente.

#3 Hay que saber decir que no

No hay que llenarse de responsabilidades que no nos llenen, valga la redundancia. Debemos aprender cuándo decir que no, no importa lo que quieran los demás o si se enojan. Recuerda, no te recargues con cosas que no valen la pena para poder dedicarle más tiempo, y hacer mejor, las cosas que sí lo valen.

#4 Dejar de estresarnos tanto por el orden de la casa

Del dicho al hecho hay un abismo, pero es un abismo que tenemos que sortear para volvernos madres más eficientes. ¿Qué es lo que hay que hacer? No mantener un orden específico, sino un orden funcional. Lo importante es que puedas encontrar las cosas en poco tiempo, que haya limpieza, pero no te preocupes por el orden estético o clasificar la ropa por colores. ¡A ser más práctica, mamá!

#5 Poner la energía en lo que importa para la gente que importa

Y este creo que es de los hábitos más difíciles de las madres. Nuestra energía no puede estar en todo, así que hay que aprender a distribuirla bien. Si no puedes hacer unas galletas para la feria del colegio, eso no te hará una madre horrible. Quizá tus hijos ni siquiera se preocupen por eso, sino más bien por tenerte para jugar con ellos o hacer algo divertido. ¿Lo habías pensado?

Yo ya comencé a implementar en mi vida estos hábitos y, créeme, me han sacado mucho peso de encima.