Muchas veces fracasamos y no nos aceptamos tal y como somos, damos una importancia exagerada a nuestros defectos y nos rechazamos a nosotras mismas.

¿Por qué pasa esto? Alguien o alguna figura de referencia alguna vez nos hizo sentir inferiores. Una pareja, un amigo, un profesor, un familiar… La autoestima es algo que desarrollamos a lo largo de nuestra vida de manera intrínseca. Según cómo nos valoren los demás y cómo manejemos nuestros éxitos o fracasos puede desenvolverse de una manera más o menos saludable. Esas personas a las que tenemos como referencia tienen más poder sobre nosotros y nuestra manera de querernos porque nosotros dejamos que lo tengan. Pueden transmitir que confían en nosotros y en lo que somos capaces de conseguir, o protegernos de una manera absurda haciéndonos creer que no somos capaces de algo, y así sentirnos inferiores y dependientes.

A pesar de que te acostumbres a verte a través de los ojos de los demás, cuando nos hacemos adultos tenemos el poder de elegir vernos con los nuestros propios y aprender a querernos y valorarnos. No esperes a que alguien te quiera como te mereces cuando no lo haces ni siquiera tú misma.

Olvida el pasado. No importa quién o qué te haya herido, ni qué haya hecho. Desde el momento en el que alguien te menosprecia o pisotea tu autoestima, esa persona debe estar automáticamente fuera de tu vida. Si lo ha hecho una vez, lo volverá a hacer. Por mucho que duela pensarlo, es así y las personas no cambian, tan solo evolucionan en la misma línea. Y deja que te diga un secreto de mujer a mujer: Ellos SIEMPRE vuelven. Una mujer es casi imposible que mire atrás y de la vuelta una vez le han herido. Ahora te digo que está más que comprobado que todos y cada uno del sexo masculino vuelven, jamás olvidan a quien un día los hizo sentir hombres.

Deja de buscar el perfeccionismo. Si siempre quieres más, nunca vas a ser feliz. Aprende a aceptar lo que te ha dado la vida y a aceptarte tal y como eres. Las personas con una autoestima baja suelen estar constantemente pendientes de la aprobación y aceptación de los demás. Viviendo con cadenas mentales, intentando cumplir las expectativas de los demás como si fuésemos esclavos. Mira a tu alrededor, y dime cuántas personas perfectas vez. Si sabes que nadie es perfecto, no finjas serlo. No seas injusta contigo misma y deja de compararte con las demás. Olvida quién hace qué mejor que tú, aplaudele por ello sin olvidar que tú tienes un sinfín de virtudes mucho mejor que todas ellas juntas. Cada persona es única y ahí radica la grandeza de ser tú misma.

Aplaude tus éxitos. Otro fallo de las personas con la autoestima baja es dar más importancia a los fracasos que a los éxitos. Algo que no es del todo negativo, ya que fracasar nos hace mejorar y aprender a superarnos. El problema yace cuando no vemos nuestros logros, cuando estos quedan en la sombra del error y fracaso. Es importante que valores tus logros y celebra cada pequeño paso que des hacia tu éxito, de esta manera no solo mejorarás tu autoestima sino que será el mayor de los motores para impulsarte a seguir luchando.

Aprende a decir NO. La falta de asertividad es un defecto de las personas con autoestima baja. Cuando aprendemos a decir lo que pensamos sin miedo a cómo puedan reaccionar los demás, aumenta la seguridad. Aprende a poner límites en tu vida, saca tu carácter y personalidad y sé libre de pensamiento. No dejes que nadie decida por ti y toma las riendas de tu vida. Tienes que hacerte responsable de tu vida, ya que es solo tuya, de nadie más. Rompe con el absurdo papel de víctima y el clásico “todo lo malo me pasa a mí”, porque siempre hay alguien que está mucho peor que tú y tan solo estás haciendo el ridículo.

Quiérete a ti misma. Este tendría que ser el primer paso para recuperar la autoestima. Quiérete a ti misma como nadie lo va a hacer jamás. Descubre quién eres en realidad y qué es lo que quieres en tu vida. Si esa persona la tienes idealizada o realmente te está complementando, si ese trabajo te hace crecer o simplemente estás ganando dinero. Aprende a manejar tus emociones y reacciones. No caigas en depresión cada vez que algo te vaya mal, porque te pondrás un velo negro que te impedirá ver lo bonito que tiene la vida. Fuera estereotipos y voces pesimistas, conocerte a ti misma implica poder mirarte al espejo y verte el alma. Aceptar tus limitaciones, tus miedos y tus errores del pasado. Haz de tripas corazón y sonríele a la vida. Tu personalidad es tu fuerte, sin ella una mujer está vacía. Saca esos tacones altos del armario, y póntelos sin miedo a las alturas, sin miedo a caer o tropezar con las piedras del camino. Pisa fuerte y cabeza alta, no hay nada más sexy que una mujer segura de sí misma y con una autoestima alta.