COCINA

Opciones livianas, con menos hidratos e incluso aptas para celíacos, son posibles a la hora de los postres. Hay variedad de ejemplos de exquisiteces sin harina para engalanar las mesas después del plato principal. Desde flanes hasta sambayón, pasando por opciones frutales, las propuestas son más que tentadoras.

Flan

C1

Huevos, azúcar y un poco de esencia de vainilla son la clave de este clásico. Irresistible para golosos y para aquellos que no lo son, puede acompañarse de crema, caramelo o dulce de leche o, simplemente, puede servírselo solo. Económico, rendidor y fácil de hacer.

Mousse de chocolate

C2

Clásico e infalible podrían ser sus adjetivos más descriptivos. Mousse de chocolate es, para muchos, sinónimo de manjar. Un postre que se abastece de crema, huevos, azúcar y, por supuesto, chocolate. Las variantes pueden reemplazar al chocolate por limón, frutilla, maracuyá o por el fruto que se desee.

Compota de ciruelas

C3

No se trata solamente de un postre, sino que también podría definirse como una medicina casera. Ayuda a aquellas personas que sufren estreñimiento y su preparación es más que simple. Ciruelas, agua y azúcar al calor. El resultado es una sabrosa compota.

Arroz con leche

C4

Aunque se trata de un sabor que ya atravesó los años, no conforma a todos los paladares. Es que la mezcla de arroz, leche, azúcar y canela o cacao puede resultar algo extraña para algunas personas. Una opción potente y calórica, sólo para valientes.

Sambayón

C5

Este caso es una opción solamente para adultos ya que tiene contenido alcohólico. Un postre hecho a base de huevo, azúcar y oporto. Se trata de un clásico que puede servirse con alguna fruta, entre las cuales figuran frutillas y cerezas como predilectas de chefs y comensales.

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