La imaginación y curiosidad de los niños, no tiene límites. Y por muy inspiradora que nos parezca cuando los vemos jugando o dibujando, ¡nos aterra cuando se trata de preguntas incómodas!

Seguro que alguna vez te has visto en un aprieto con alguna de estas preguntas.

  1. “¿Qué le pasa a ese señor?”

Esta es una pregunta común cuando los niños ven a una persona minusválida o con capacidades diferentes. La pregunta es totalmente válida, porque el niño suele hacerla desde la inocencia de la ignorancia.  Una buena respuesta es, decirle que entendemos por qué hace la pregunta y que se la responderemos más tarde para no hacer sentir incómoda a la persona.

  1. “¿Por qué hacían tanto ruido tú y papá anoche?”

La respuesta a esta pregunta depende de la edad y nivel de comprensión del niño. Si es un niño pequeño, lo mejor es decirle simplemente que estaban jugando. A un niño más grande, con el que se ha hablado de sexo, le debemos decir la verdad, para enseñarle que el sexo es algo de lo que se puede hablar en la casa, en lugar de rodearlo de misterio y transformarlo en un tabú.

  1. “¿De dónde vienen los bebés?”

Esta es una pregunta clásica que los padres debemos estar preparados para responder. La clave es revelar solo lo que el niño es capaz de entender de acuerdo a su edad. Mientras que un niño pequeño se conformará con que se le diga que vienen del hospital, cuanto más grande es el niño, más específicos debemos ser.

  1. “¿Puedo tener novio/a?”

Esta pregunta puede asustarnos un poco al principio, dependiendo de la edad de nuestro hijo. Hay una forma inteligente y empática de encararla: preguntándole qué piensa al respecto. Al conocer su perspectiva podremos guiarlo de manera sabia, sin pasar por encima de sus deseos y necesidades.

  1. “¿Cuánto dinero tienes?”

Esta es una pregunta bastante incómoda para los padres, especialmente porque nos resulta difícil dar una respuesta dentro del contexto apropiado. Los expertos nos sugieren explicar el contexto, cómo utilizamos el dinero que ganamos para cubrir las necesidades familiares.

En general, a los niños no les interesa escuchar una cifra concreta porque no la entienden, sino que quieren saber más bien si tenemos dinero para comprarles algo que quieren. ¡Así que cuidado con la respuesta que das! El mejor camino es siempre el de la honestidad.