Cuando se habla de felicidad, muchas creen que esta viene acompañada del trabajo soñado, un par de zapatos, una boda ideal, un viaje y muchas otras cosas. Pero, el principal error que todas hemos cometido es creer que para ser felices necesitamos algo más…

Te alegrará saber que es mucho más simple que eso: solo depende de ti.

Ser y estar feliz

Quienes afirman tener una vida feliz no son aquellas personas a quienes les ha sucedido algo en concreto. Si bien es cierto que algunos factores pueden ayudar a que nuestra felicidad sea mayor o menor, la real diferencia está en sentirnos felices, no en esperar a que ciertas cosas sucedan. En esencia, la clave está en disfrutar la travesía y encontrar razones para sentirnos felices siempre.

Dime con quién andas y te diré quién eres…

Probablemente, esta frase te suene familiar, y sin lugar a dudas, las personas de quienes te rodees tendrán una influencia tanto negativa como positiva en tu lucha por ser feliz. Aquellos que apoyan la búsqueda de tu felicidad son quienes merecen un lugar en tu vida. Por el contrario, las personas tóxicas que no comparten tu mirada positiva no podrán aportarte nada.

”Trabajo de mis sueños”

¿A quién no le ha sucedido de pensar que el trabajo soñado supone una espectacular oficina, un horario flexible y un generoso salario? Es normal que ese sea nuestro ideal, pero si alguna vez logras alcanzar eso, te darás cuenta de que lo más importante en las tareas de tu día a día es que puedas realizarlas con pasión y energía, ya que esto es lo que en verdad te dará plena satisfacción.

¿Preparación?

Otro factor que puede estar acechando tu felicidad es el miedo a fracasar. Y es que en el momento en que piensas que algo puede salir mal, colocas una barrera a tu oportunidad de ser feliz. Jamás debes pensar en ser feliz como un destino: no necesitas estar preparada para conocer la felicidad. Siempre tendrás que lidiar con tus inseguridades, pero no permitas que te priven de sentirte feliz.

La felicidad no toca la puerta

Una vez más, si te quedas esperando a que algo cambie, lamento informarte que nada sucederá. Debes ir a por ello, no te quedes esperando a que otros aprueben tus ganas de ser feliz, porque jamás lo lograrás. Solo debes tomar la decisión de ser feliz.

¿Acaso creías que ser feliz era más complejo? Pues… ¡no lo es! Abandona todas las excusas del pasado, y mantén presente la regla principal: solo tú eres la dueña de tu felicidad.