Todos podemos pasar por ese mal momento en el matrimonio que termina indefectiblemente en un divorcio, nadie está exento. Sin embargo hay parejas que son más propensas que otras a padecer el final de la relación.

¿Quieres saber cuáles son los signos a los que debes prestar atención para saber si tu matrimonio podría terminar o no en un divorcio? Si la respuesta es sí, acomódate en tu sillón y lee detenidamente este artículo.

Existe marcado desprecio

Cuando en la relación son comunes las caras largas, los desprecios, las miradas sarcásticas y el ansia de ridiculizar al otro, es probable que estés frente a una pareja que está a punto de terminar de un momento al otro en un divorcio o separación sin retorno. 

Las críticas están a la orden del día

Algo muy común en las parejas que están a punto de separarse son las críticas entre sí. Para ninguno de los dos está bien lo que el otro hace. Es una de las causas más frecuentes de peleas y discusiones que termina en la disolución del matrimonio.

Es imposible que alguno de los dos le dé la razón al otro

Aunque no lo creas, hay personas a las que les cuesta admitir que cometieron un error y no reconocen ¡NUNCA! que el otro tiene razón. Seguro que conoces a alguien así, ¿verdad?

Pues bien, cuando en un matrimonio ninguno sabe admitir que no tiene razón y que se equivoca, las discusiones están a la orden del día y esto, tarde o temprano llevará a la pareja al divorcio.

Cualquier motivo es bueno para discutir

No me refiero a discusiones por cosas graves, puesto que de esas todos las tenemos, hablo más bien de peleas que se transforman en grandes tormentas partiendo de pequeñeces como por ejemplo que uno de los dos dejó algo fuera de lugar, el otro estalló y se produjo algo similar a lo que podría haber sido la tercera guerra mundial.

Piensan que la relación no vale la pena

Uno de los signos que más se destacan en cuanto a la posibilidad de terminar en el divorcio es el hecho de que ambos piensan que no vale la pena seguir con la relación, que todo es una pérdida de tiempo y que no sirve de nada malgastar su vida en algo que ya murió hace tiempo.

Lamentablemente, no siempre podemos aplicar la frase “y vivieron felices para siempre” porque muchos matrimonios fracasan y el divorcio es la única opción para no salir lastimados.