Todas alguna vez estuvimos junto a una persona tóxica, esa con la que con solo compartir una conversación te deja de mal humor por horas. Lo que dice o hace te afecta, y deseas no tener que volver a encontrarla…

Pero, ¿alguna vez pensaste que la persona tóxica podrías ser tú? Si tus comentarios no son nada afortunados y sientes que perjudicas a los demás, es hora de cambiar…

Cuidado con lo que dices acerca de la comida o el peso corporal

Un monólogo negativo sobre tu propio cuerpo puede hacer sentir mal a las demás personas, como cuando dices que comiste un plato lleno de comida y por eso eres una bestia, o como cuando aseguras que tu peso es de “gorda”. ¿Qué puede sentir alguien que te escucha y es más corpulenta que tú?

Da cumplidos reales

Solo te voy a dar dos ejemplos y te vas a dar cuenta sola de lo que quiero decir: “Te ves bien con maquillaje” o “eres agradable cuando tomas de más”.

¿Entiendes hacia dónde voy? Mejor antes de decir algo, piensa en lo que van a entender: “¿Sin maquillaje soy horrible?”, “¿sobria no valgo la pena?”.

Expande tus horizontes

A veces, no estás preparada para la interacción con otros grupos que no son habituales en tu vida. Por eso, tus comentarios caen mal, no porque seas mala persona, sino porque no conoces la realidad de los demás. Así que procura tener más paciencia y ¡evítalos!

No aconsejes si no te lo piden

No hay nada peor que critiquen algo de tu vida si ni siquiera has pedido una opinión. Por eso, si ves que hay algo de la vida de tus amigos, colegas o vecinos que no te gusta, no digas nada, porque son diferentes modos de vivir y nadie es el dueño del “ideal”

Si le dices a una persona que hay algo mal en su vida, seguramente no le caerá bien. ¡No te metas!

No seas chismosa

El chisme nunca trae nada bueno. Si hablas mal de alguien, te van a escuchar, pero por dentro pensarán que deben tener cuidado contigo. Y si se entera la persona de la cual has estado hablando a sus espaldas, ¡puede generarse toda una pelea! Mejor no…

Acepta tu vida y sé feliz

Las personas tóxicas son infelices: están peleadas con su propia vida y no se aprecian a sí mismas. Si eres así, ¡nadie va a querer estar contigo!

Deja atrás el pasado, lo que no pudiste lograr o todo lo malo que tienes en tu mente y comienza a disfrutar de lo bueno. Si te relajas, no te exiges y estás satisfecha contigo misma, dejarás de ser una mujer tóxica y tendrás algo bueno para dar.