Estar enamorada es una sensación maravillosa. Tener una pareja a la que amamos y que nos corresponde nos aporta alegría, plenitud y paz de espíritu. Pero es importante cuidar de que ese sentimiento tan intenso no se convierta en lo único a lo que le damos importancia, descuidando así otros aspectos fundamentales de la vida e igualmente necesarios para nuestra felicidad.

Repasemos esos errores que, en el fragor del enamoramiento, pueden hacer que tu relación de pareja acabe tocada y hasta hundida.

  1. Ponerle por delante de todo. Por supuesto que él se ha convertido en una de las personas más importantes de tu vida, pero piensa que no es la única. Tus padres, tus hijos si los tienes, tus amigos íntimos… Todos ellos estaban ahí antes que tu pareja, te quieren, confían en ti y no merecen que les relegues al olvido o que dejes de contar con ellos como si ya no te sirvieran de utilidad. Piensa que, si tu relación se termina, ellos serán los pilares que te sostendrán y los brazos que te consolarán… a menos que se sientan tan decepcionados por tu comportamiento que se acaben alejando de ti.
  2. Volverte necesitada. Una buena pareja funciona como un equipo donde las decisiones son conjuntas y las experiencias se comparten, pero procura no perderte en tu compañero hasta el punto de olvidarte de que eres una persona libre e independiente. O deberías serlo, porque eso beneficiará a la relación. Sin duda, tu pareja se enamoró de tu personalidad y tu manera de hacer las cosas. Procura no perderlas, porque entonces te convertirías en una carga para él y además perderías tu esencia.
  3. Pasar todo el tiempo juntos. La vida moderna no permite a muchas personas disfrutar apenas del tiempo libre, y es comprensible que desees pasar tus horas de ocio con tu pareja, la persona con la que más te gusta estar. Pero cuidado, porque por mucho que se quieran, él no puede satisfacer todas tus necesidades afectivas ni ocupar el espacio que les corresponde a todas esas otras personas importantes en tu vida. Pasar demasiado tiempo juntos puede empobrecerles en lugar de nutrirles.
  4. Dejar de ser tú misma. Tal vez pasaste muchos años sola o en relaciones infelices antes de conocerle, y ahora te sientes plena haciendo cosas que antes no te permitías o no podías hacer porque no tenías un cómplice con quien disfrutarlas. Eso es fantástico, pero es importante que sepas distinguir entre lo que realmente te apetece hacer y lo que haces solo para complacer a tu pareja (como practicar con él un deporte que no te gusta) o porque crees que él te querrá y deseará más (por ejemplo, cambiar tu estilo de vestir).
  5. Tratar de impresionarle. Sin duda, al comienzo de una relación hacemos todo lo necesario para mostrar nuestra mejor (y más sexy) cara. Ropa nueva, depilación, uñas impecables, corte de pelo perfecto, etc. Y también cenas en restaurantes chic, copas en locales de moda, zapatos de tacón. Gastar demasiado y querer complacer. Todo eso forma parte del juego de la seducción, pero a medida que se conocen e intiman deberían quitarse máscaras y no ponérselas. No se trata de abandonarse o dejar de arreglarse, sino de relajarse y mostrarse tal y como son. De sentirse en casa, con la persona que aman.
  6. Volverte celosa. Cierto que a todos nos halaga que nuestra pareja se enfade un poquito si alguien nos pretende o si aparece en escena un ex. Pero si tu miedo a perderle es tan grande que comienzas a tener celos de todas las mujeres que le rodean, y hasta de sus amigos y su trabajo, él se sentirá acorralado y finalmente buscará la forma de escapar.