Los padres en ocasiones podemos decir algunas de las cosas que a su vez nuestros padres o cuidadores nos decían de pequeños. El problema con repetirlas es que no nos detenemos a analizar en profundidad lo que transmiten o comunican las palabras.

Lee estas 6 típicas frases que todos hemos escuchado y pregúntate: ¿qué le estoy diciendo realmente a mi hijo cuando le digo esto?

“El dinero no crece en los árboles”

Según la escritora Lidia Rosenberg Aratangy, frases como “el dinero no crece en los árboles” resultan muy abstractas. Lo ideal es enseñar a los hijos a administrar el dinero de forma eficaz.  En el caso de que los hijos gasten demás o tiendan a derrochar, conviene que les hablemos de forma seria del tema para sentar bases sólidas para su futuro económico.

“Cuando yo tenía tu edad”

De acuerdo con Roseli Silva do Amaral, psicopedagogo y director de la CAM – Universidad Anhembi Morumbi, decir “cuando yo tenía tu edad…” es algo que no hay forma de que encaje en esta época.  Esta frase ha perdido vigencia porque los valores, las actividades, la sociedad, han cambiado mucho y nada es igual. Para hablar de buena forma con los hijos y que haya entendimiento, es mejor mantenernos actualizados al día de hoy y basarnos en el tiempo presente.

“Haces esto para llamar la atención”

La psicoterapeuta Lidia Aratangy Rosenberg habla en su libro Nuevos retos de la vida que hay que evitar frases como “solo está haciendo esto para llamar la atención”. Si utilizamos esta frase bloqueamos toda posibilidad de que nuestro hijo exponga sus razones o argumentos con relación a su comportamiento o expresión. Siempre es recomendable estar en calma y hablar desde la tranquilidad para evitar discusiones o conflictos.

“¡De qué podrías estar angustiada!”

De acuerdo con la psicopedagoga Roseli, cuando de algún modo no tomamos en serio los motivos por los cuales nuestros hijos están angustiados, preocupados o tristes los hacemos sentir inferiores, como si de verdad no nos importara lo que les ocurre. Hay que recordar que los adolescentes tienen una visión diferente del mundo porque no cuentan con la experiencia de los adultos, y por ello debemos ser pacientes y reflexionar junto a ellos para aportarles tranquilidad.

“Si yo tuviera tu edad”

Muchos padres con frecuencia utilizan la frase “si tuviera tu edad…” cuando lo cierto es que ya no la tienen. Es importante ser consciente de ello, pero además dejar de decirlo porque los hijos no tienen control del paso del tiempo. Debemos dejar que vivan su vida y mantenernos a su lado para apoyarlos en vez de para torturarlos.

“¿Qué harás con tu futuro?”

Los padres somos los principales referentes de los hijos, por eso en vez de insistir tanto con la pregunta de “¿qué harás con tu futuro?”, es mejor que seamos un buen ejemplo para que aprendan de él.  Es importante explicarles por qué deberían hacer determinadas cosas, como estudiar, pero sin infundirles miedo para evitar que se bloqueen o sientan que viven en un mundo lleno de riesgos. Se trata de que los guiemos y les enseñemos habilidades para que luego puedan abrirse camino por sí solos.