Como madres nos tomamos muy enserio el papel de guía, de protección y ejemplo, sin embargo muchas veces (más de las que imaginamos) terminamos siendo nosotras quienes aprendemos lecciones, que incluso nos dejan marcadas al provenir de quien menos esperamos; nuestros hijos.

Aquí 6 lecciones que mi hijo me ha enseñado:

Paciencia

Mientras una corre por toda la casa buscando las llaves, y con el ceño fruncido miras tu reloj sin cesar…dos manitas tibias te toman de la cara y con toda la calma del mundo te dice “¿qué pasa mami?”.

Mi hijo me ha enseñado a ser paciente cuando lo veo intentar una y otra vez ponerse de pie sin conseguirlo; sin embargo, lo sigue intentando cuando pasa largas horas armando un castillo con bloques sin pedir ayuda. Mi hijo me ha enseñado a detenerme, ir despacio y priorizar las cosas.

Pasar mis propios límites

Cuando nadie más depende de ti, la vida es sumamente diferente. Puedes simplemente decir “estoy enferma y no saldré de la cama” o “me siento tan cansada que no puedo caminar un metro más”.

Pero mi hijo me ha enseñado a pasar horas sin dormir velando por su sueño, a no sólo caminar cuando siento que ya no puedo más sino además cargarlo a cuestas, a enfrentarme a situaciones que nunca creí posibles pues cuando alguien depende de ti… seguir es la única opción.

Ser valiente

¿Cuántas veces no hemos querido ir al dentista por la incomodidad del tratamiento? A su corta edad, mi hijo ha pisado más veces el hospital en su vida que yo. Cuando lo veo ser intervenido y medicado, que asiste a nuevas terapias y mira a los médicos sin inmutarse, me da una lección invaluable.

Disciplina

Nunca me había dado cuenta del uso de tantos pretextos y promesas como parte del léxico adulto, hasta que mi hijo comenzó a recordarme “pero tú dijiste”, entendí que con el paso del tiempo nos perdemos entre lo que hacemos y lo que queremos hacer.

Mi hijo por el contrario lleva un calendario estricto de sus actividades y de la misma manera me pide cumplirlo, así que he aprendido a disciplinarme junto a él.

Darme un respiro

“Mami ¿Ves la tele conmigo?” Escuchar estas palabras son como frenar a un tren que va a toda marcha. Te das cuenta que de vez en cuando es necesario darnos un respiro, sobre todo si es para pasar más tiempo con ellos.

Amor inocente

Como adultos aprendemos a guardar rencor, a llenarnos de sentimientos oscuros y cargar con sacos pesados; pero cuando mi hijo corre y me abraza después de haberle regañado, me doy cuenta del verdadero significado del amor y la inocencia que un niño puede tener.

Y a ti ¿qué lecciones te han dado tus hijos?