El divorcio o la disolución de un matrimonio es para algunos un fracaso; para otros, la solución a un problema o la finalización de un acuerdo entre dos personas que una vez se amaron, pero ya no pueden seguir juntas. Las razones son múltiples, diversas  y personales, pero existen ciertas señales que podrían dejarte ver que tu relación ha llegado a un punto de crisis y podría terminar en un divorcio.

  1. El sexo cambió. Sí, ya no son los mismos. La intensidad, la pasión que había en ese momento no está. Algo se rompió. La conexión absoluta que tenían se perdió. No hablamos de que de 3 veces por semana pasaste a una. La emoción que tienen cuando se tocan, se acarician y lo que se provocan mutuamente, ¿sigue ahí o hay frialdad en ese momento? Si la respuesta es sí, algo anda mal.
  2. Pelean… y se hieren. Es normal tener una discusión con tu pareja, porque no siempre vamos a tener la misma opinión sobre las cosas, pero es lo que se dice. Si entran a un punto en que se hieren por tonterías, es que no sienten ese amor que una vez los unió o ese amor está lacerado.
  3. No se complacen… se critican. Si en un día especial, como tu cumpleaños, tú pareja te lleva a un lugar que no tiene nada que ver con tus gustos, no solo te sentirás incómoda, sino que empezarán las críticas de ambas partes. Cuando eso sucede, es porque atraviesan un periodo difícil en su matrimonio.
  4. No comparten, no están juntos. Cuando uno está enamorado y feliz, ansía ver a su pareja cuando llega del trabajo. Incluso, cuando se está acercando la hora en la que va a llegar, estás lista o te arreglas para recibirlo. Buscan sitios que visitar, lugares que descubrir. Quieren estar juntos. Eso es parte de amarse. Cuando tú andas por tu lado y él aparte, es indicativo de que algo no está en orden, que las emociones los alejan, en vez de unirlos.
  5. Te interesa alguien más. Cuando se llega al punto de fijarse en otra persona, la crisis se agudizó. En ese momento es mejor ser honesta con tu pareja y decirle que no sientes ese amor que una vez te unió a él. Procura no entrar en una relación sin terminar la que tienes. ¿Para qué? Vas a estar mucho más complicada y luego afectada. Busca la sinceridad. Igual si te enteras de una infidelidad de tu esposo, o pareja, pregúntale con tranquilidad. No le grites. Habla y escucha.
  6. Amenaza con irse del hogar. Cuando una de las dos partes amenaza con dejar el hogar, es un punto crítico en la relación. Las posibilidades de que regrese van a depender de cómo ambos lo manejen y que busquen ayuda profesional para resolver la crisis matrimonial. La parte que se queda se siente abandonada. Si eres tú la que se va, necesitas estar consciente de que él tendrá muchas dudas si decides regresar.

Si aún quieres luchar por tu matrimonio o relación, busca ayuda de un psicólogo o sexólogo de parejas.