CONSEJOS

Antiguamente, cualquier mujer que no estuviera casada antes de los 25 despertaba ciertos prejuicios, provocando comentarios como “se te va a pasar el arroz” o “te quedaste para vestir santos”.

Estas palabras también iban ligadas a la creencia de que casarse joven con un hombre de provecho era la mejor garantía de vida.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, las relaciones entre hombres y mujeres han cambiado y mucho, y como tal, existen estas 6 ventajas de no casarte hasta los 30 años.

Disfruta de la soltería

C1

Y es que, estar soltero, no está tan mal. Desde múltiples viajes hasta una propia independencia, la ausencia de compromisos y obligaciones, la posibilidad de abrirte camino sin consultas ni miramientos…Disfruta de tu soltería mientras puedas porque luego, una vez estés casada, seguramente lleguen esos típicos pensamientos sobre “aquello que nunca hice” o que, inconscientemente, nos incita a transportarnos a una situación en la que no existen las obligaciones pero que, en algún momento, quedo erosionada por el propio tiempo.

Aprovecha para viajar

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Una vez que nos casamos, los hijos no tardan en llegar y, con ellos, una cierta ausencia del ocio en nuestras vidas.Los viajes es aquello que más anhelamos cuando tenemos hijos por el simple hecho de desconectar y evadirte de la rutina. Aunque unas vacaciones en familia nunca vienen mal, el disfrute no puede igualarse a esas épocas de viajes a lugares exóticos donde hacías el amor en cada playa, los viajes culturales entre amigos o, incluso, travesías en soledad por los lugares con los que siempre soñaste.

Alcanza tus objetivos laborales

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Aunque casarnos no tiene porqué desviarnos de nuestra trayectoria laboral (los hijos ya es otra historia), nunca estará de más entregarnos a esas nuevas etapas de nuestra vida una vez hayamos cumplido nuestras expectativas laborales, desde ese puesto de vicepresidenta en una gran empresa hasta una plaza de funcionaria en ese ayuntamiento.Sea cual sea nuestro objetivo laboral, cumplirlo no sólo nos permite entregarnos 100% a nuevos compromisos, sino que la estabilidad y el poder económico ayudarán a hacerlo posible.

Disfruta de tu pareja

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Estar soltero puede estar bien, pero tener una pareja de la que estamos locamente enamorados es mejor. Si, además, la disfrutamos, viajamos y dedicamos tiempo el uno al otro, la situación adquiere cotas aún más satisfactorias.  A veces, los hijos requieren tanta atención que descuidamos a nuestro compañero, una situación que por otra parte no debería ir ligada a esta nueva etapa. Antes de que lleguen obligaciones mayores, disfruta de tu pareja. Centrarse en diseñar ese nuevo hogar, en descubrirse a los dos y, ante todo, saber que descuidarán la relación cuando lleguen mayores responsabilidades. O, también, podrás darte cuenta de que, posiblemente, no sea un hombre con el que casarse.

Festeja con tus amigas

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Llega un momento en el que, sin apenas haberse percatado, tres amigas mecen un carrito de bebé en un parque y ríen antes las anécdotas pasadas. Los amigos son unos de los grandes regalos de la vida y disfrutarlos bien merece sus años de escapadas playeras, fiestas, cafés llenos de complicidad y la sensación de disfrutar al máximo de esas épocas en las que todas estaban solteras.

Descubrirte a ti misma

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Dicen que en una vida no llegas a conocerte a ti mismo, tampoco a tu compañero o a tus amigos. Igualmente, investigar en nuestro interior siempre será más fácil y necesario; solo necesitamos tiempo y la certeza de que cada paso que damos nos conduce a aquello que, en cierto modo, siempre hemos deseado.Las personas cambian, aún tras muchos años de estabilidad, aún cuando creen haberlo conseguido todo. Pero si te dedicas a centrarte en esos objetivos en una década tan apasionante como es la veintena, la culminación puede ser mucho más madura y satisfactoria.

Estas 6 ventajas de no casarte hasta los 30 hacen especial hincapié en el autodescubrimiento y la realización laboral como objetivos a culminar antes de dar un paso tan importante como es casarse y, consecuentemente, tener hijos, algo que por otra parte ya no “se estila” tanto como antaño. En ese proceso cada persona es un mundo, y como tal, cada uno de ustedes deberá entregarse a aquello que considera necesario siempre que nazca de su propia intuición, pero nunca de la sociedad, del “deberías”, de la insatisfacción.¿Opinas igual que nosotros?