Ser mamá es uno de los trabajos más duros. Aunque te leas todos los libros sobre cuidados maternos y crianza la realidad es que sólo lo aprendes experimentándolo en carne propia.

Cuando yo me convertí en mamá me di cuenta de que cometí ciertos errores que de no haberlos hecho me hubiera ahorrado mucho esfuerzo, sin mencionar el estrés. Es lógico que te sientas ansiosa y que todo lo quieras hacer a la perfección, mi consejo es que te relajes. Recuerda que tienes a un pequeñito a tu cuidado y él/ella necesita que estés lo más tranquila posible.

Te comparto los 7 errores que cometí como madre primeriza y que juro que no cometeré cuando tenga otro hijo.

No aceptar ayuda

Como mamá primeriza es posible que estés muy asustada y quieras hacer todo por ti misma para cerciorarte de que todo está perfecto. Muchas mamás sienten que si piden ayuda son malas madres, lo que es absolutamente falso. Recuerda que es tu primer hijo y estás aprendiendo, vale equivocarse. Deja que tus amigos y familia te apoyen en este proceso.

Llorar cuando tu bebé llora

Ver llorar a tu bebé sin tener idea de qué es lo que le sucede puede ser una de las situaciones más dolorosas y estresantes a las que se enfrenta una mamá primeriza y más cuando tu nivel de hormonas todavía está al máximo. Cuando te enfrentes a esto, en vez de deprimirte recuerda que hasta los bebés más felices pueden tener cambios de ánimos. Todo es pasajero.

Dar por hecho que todo lo haces mal

No seas tan dura contigo. Todos los bebés gritan y lloran, y esto no tiene que ver con tu desempeño como mamá. 

Confiar en exceso en los expertos

Aunque hayas leído todos los libros sobre las diferentes técnicas de crianza, el comportamiento del bebé, los patrones de sueño y los métodos de alimentación, nada supera a tu instinto de madre. Confía en ti misma y tomarás las mejores decisiones para tu pequeño. Después de todo, nadie conoce a tu bebé mejor que tú.

Entrar en pánico y comparar a tu bebé

No te preocupes si tu hijo es el último en empezar a caminar o a hablar. Los bebés crecen a ritmos diferentes y esto no tiene nada que ver con cómo los criamos. Sus habilidades se desarrollarán a su debido tiempo.

Olvidarte de la recuperación postparto

Tienes que recuperarte física y emocionalmente, asegúrate de tomar suficiente agua y comer sanamente.

No dedicarte tiempo

Ser mamá es uno de los trabajos más arduos e importantes en el mundo, pero recuerda que tú también lo eres. Como ser humano también necesitas tiempo a solas, consiéntete con un baño de burbujas o una copa de vino. Pídele a tu pareja que mientras lo haces cuide al bebé. No te sientas culpable de dejarlos unos momentos.