A todas nos ha pasado de mudarnos a un barrio que parece tranquilo, solo para descubrir que justo a unos pocos metros uno de nuestros vecinos tiene la molesta costumbre de encender la podadora los domingos a las 6 a.m., o que la solitaria casa de al lado cobra vida al bajar el sol y la fiesta sigue hasta altas horas de la madrugada. ¿Qué hacer en estos casos? Te contamos algunas estrategias exitosas que te ayudarán a tratar con los malos vecinos.

Pregúntate por qué escogiste ese lugar

Preguntarte por qué escogiste vivir en ese sitio en primer lugar te ayudará a poner las cosas en proporción. Haz una lista de pros y contras, y analiza las probabilidades de eliminar o minimizar las molestias ocasionadas por los vecinos.

Preséntate

El problema de las grandes ciudades es que nadie conoce a sus vecinos, y resulta más fácil ignorar las molestias que causa un extraño que las de alguien al que se conoce, y quizás hasta se le tiene aprecio. Así que en lugar de ir a quejarte enseguida por lo que sea que está haciendo tu vecino, si no lo conoces personalmente, empieza por ir a visitarlo y presentarte.

Escoge el momento y la actitud apropiada

Antes de salir en pijama hecho una furia a quejarte con el vecino porque su perro está aullando a la luna a las 3 de la madrugada, espera a que se te pase el enojo y luego acércate y con tacto y empatía preséntale tu caso.

No hagas suposiciones

Quizás ver cómo la mala hierba que el vecino deja crecer en su jardín intenta invadir el tuyo te lleva a hacer una rápida suposición (muchas veces equivocada) de que se trata de personas vagas o descuidadas. Pero también puede deberse a muchas otras razones comprensibles, como por ejemplo que haya alguien enfermo en la familia. Visita a tu vecino para averiguar qué sucede realmente, y quizás ambos encuentren una manera de solucionar juntos el problema.

Conoce las normas municipales vigentes

El conocimiento es poder: conocer las normas respecto a los ruidos molestos, la basura y el césped sin podar te dará una ventaja a la hora de hacer reclamos. Porque una vez que hayas agotado la vía diplomática y las conversaciones con tus vecinos, siempre puedes apelar a las autoridades y presentar una queja ante la policía local, asociación de propietarios, o en la oficina municipal.

No exageres

Conocer las normas y aplicar la ley es un derecho, pero ten cuidado con llamar a la policía o hacer una denuncia por una pequeña disputa, porque estas acciones seguro no te granjearán la simpatía de tu vecino (si antes no te apreciaba ni te respetaba, a partir de ese momento probablemente te va a odiar). Antes de tomar una medida drástica, piensa en las consecuencias y actúa acorde a la situación.

Como último recursos, considera mudarte

Por último, si todo lo demás no funciona y tu vida allí se ha transformado en un verdadero infierno, considera la posibilidad de mudarte. Sabemos que no es justo, que probablemente tú eres un buen vecino y una buena persona, ¿pero sabes qué? La vida no es justa. Y por otro lado quizás esta sea una forma que tiene el destino de indicarte que tiene preparado para ti un lugar mucho mejor.

¿Te ha tocado lidiar con malos vecinos? ¿Qué estrategias recomiendas y cuáles no?