Si estás felizmente enamorada, seguro que estás de acuerdo con estas frases. Tu pareja es tu amigo, cómplice, amante, alumno, maestro, compañero… La persona que te hace sentir plena, a la que siempre quieres ver, hasta el punto de que a veces sientes que te falta el oxígeno si él o ella no está.

Sin embargo, por mucho que hayas encontrado a tu pareja ideal no es buena idea que te aísles del mundo. Aunque estemos enamorados, todos nosotros seguimos necesitando a otras personas.

Así que, aunque seas muy feliz en pareja, debes cuidar la relación con las personas de tu entorno y muy especial con tus amigos. No hablamos de los conocidos, de los antiguos colegas con los que ya no tienes nada en común o de los que solo conoces en las redes sociales. Sino de los amigos de verdad. Esos que son un tesoro que debes mimar y preservar por todos estos motivos (y seguro que por muchos más).

  1. Muchos de ellos estaban ahí antes que tu pareja y es posible que si tu actual relación acaba, ellos sigan en tu vida. Animándote, consolándote, acompañándote. Así que no los deseches como algo que ya no te sirve.
  2. Puedes hablar con ellos con toda libertad. Están fuera de tu corazón y te darán un consejo valioso o un punto de vista más objetivo y, al mismo tiempo, sincero y mirando por tu bien, que te puede ayudar mucho. Además, siempre te puedes desahogar con un buen amigo cuando tienes problemas de pareja.
  3. Con ellos puedes compartir cosas que a tu pareja no le interesan o motivan. Aficiones, gustos extraños, intereses… Puede frustrarte que a tu pareja no le gusten las mismas cosas que a ti, pero piensa que tener aficiones propias puede ser muy relajante o liberador.
  4. Te enriquecen. El universo de la pareja es a veces muy pequeño, y siempre es bueno compartir otras realidades, intercambiar puntos de vista, no convertirse en una isla donde solo viven dos.
  5. Te pueden necesitar. Tal vez no les vaya tan bien como a ti, o en un momento dado se separen, se sientan solos… y para eso están los amigos. El amor consiste en dar y recibir, no solo en la pareja, sino con los demás seres queridos.
  6. Son una válvula de escape. Si estás pasando una mala racha con tu pareja, te puedes ir a bailar con tu pandilla, apuntarte a un viaje con una comprensiva pareja de amigos, refugiarte en casa de tu amiga del alma, etc.
  7. Ellos te conocen bien y viceversa. Saben quién eras antes de emparejarte, y a veces necesitarás que te lo recuerden. Durante una crisis personal o profesional, una mala época con tu pareja o un momento en el que dudes de ti misma y de tu capacidad para hacer realidad tus sueños.