Puedes culpar a la suerte por tu infelicidad, o culpar a las circunstancias de la vida. Pero la cosa es que la alegría no entra en tu vida porque constantemente la rechazas.

Esto significa que mientras puedes ser infeliz a causa de factores externos, hay una buena probabilidad de que tus hábitos también están influyendo en ese estado de infelicidad.

He aquí algunas cosas que debes evitar si quieres ser verdaderamente feliz.

Te haces la víctima

Piensas que el mundo está conspirando contra ti y crees que tu infelicidad es causada por un factor externo. Hacerte la víctima sólo hace que no veas tus errores.

Te importan más las cosas materiales

El dinero es importante en la vida, pero debes centrarte en conectar con las personas y tener experiencias para recordar toda tu vida. Pensar que la felicidad está en la riqueza es un gran error.

Dejas pasar las oportunidades

Prefiere quedarte en tu zona de confort en lugar de aprovechar las oportunidades que te ofrece la vida. Cuando las oportunidades tocan puerta, las ignoras porque temes los riesgos y el sacrificio que pueden implicar.

Eres dependiente

Te aferras a los demás sin ningún plan para liberarte debido a encontrar consuelo en su presencia y espera su apoyo. Hacerte independiente es una de las señales de que entraste a la vida adulta, pero te resulta difícil tomar una postura y hacer las cosas por ti misma.

Te encanta procrastinar

Tiendes a dejar proyectos sin terminar, y maniobrar día a día para poder concluir lo que dejaste a la mitad desde el principio.

Descuidas tu propia felicidad

Cree que no mereces ser feliz y te castigas porque sientes que no eres digna de esta emoción. Constantemente te niegas la oportunidad de experimentar y disfrutar de la felicidad personal.

Eres impaciente

No te gusta llevar las cosas con calma en circunstancias difíciles y esperas resultados rápidos para todo. En lugar de tomar la mejor decisión, tiendes a tomar una decisión apresurada en cualquier situación.

No te amas a ti misma

Dudas todo el tiempo, criticas cada error que notas en ti misma o cuando alguien señala algo sobre ti. No puedes evitar auto-sabotear cualquier posibilidad de amarte a ti misma por completo.

No te permites ser feliz

Consciente e inconscientemente eliges ser infeliz porque te niegas a dejar ir las cosas que te provocan tristeza. Te aferras a los recuerdos dolorosos y te niegas la oportunidad de experimentar esa emoción difícil de alcanzar llamada felicidad.