Muchas veces me ha pasado de estar hablando con una persona que conozco poco y no saber si miente o realmente dice la verdad. Por fin la ciencia terminó con nuestras dudas y nos ayuda a darnos cuenta cuando alguien no está siendo completamente sincero con nosotras. Así que si alguien hace lo siguiente al hablarte y no logra convencerte, empieza a pensar que es un mentiroso.

Tocarse la cara

Cuando mentimos sentimos cierta ansiedad, que provoca una reacción de exaltación y afecta a nuestra circulación, y así se drena más cantidad de sangre. Por eso, probablemente sintamos comezón o molestia en el rostro y llevemos nuestras manos a la cara. Entonces, si alguien mientras te habla está muy inquieto, se rasca la piel o el cabello o se come los labios, es señal de que puede estar mintiéndote.

Aclararse la garganta

Una de las cosas que podemos sentir mientras mentimos es sequedad en la garganta o algún tipo de opresión, por lo que aclararse la garganta o toser antes de responder a una pregunta también puede ser una alerta de mentiras.

Cambiar la voz

Otra consecuencia de la ansiedad provocada por mentir, es el aumento de la frecuencia en la respiración y el corazón. Por este motivo, podemos notar en la voz del mentiroso cambios en la velocidad y el tono al hablar, o que se quede sin aire. ¡Atentas!

Inclinarse hacia atrás

Este es un indicio bastante claro. Si alguien para responder a una pregunta tiende a inclinarse o retirarse hacia atrás es porque involuntariamente quiere tomar distancia respecto a quien le miente, no quiere lidiar con las repercusiones de su respuesta ni arriesgarse a ser descubierto.

Sudar y estar inquieto

Es, sin dudas, de los indicios más comunes y fáciles de detectar. Si colocas a alguien entre la espada y la pared para que te responda algo y comienza a sudar o moverse demasiado, sin dudas lo que te diga no va a ser demasiado cierto. 

¡A estar atentas! De esta manera podemos detectar ciertas alteraciones físicas que nos permiten notar si quien nos habla nos dice la verdad o miente.