Cuando nuestros hijos adolescentes empiezan a hacer amigos y a salir con ellos, es normal que los padres nos preocupemos. Sobre todo porque a esa edad empiezan a frecuentar distintas compañías para encontrar su identidad.

Pero, ¿qué hay cuando sus amistades les llevan muchos años de diferencia de edad?, ¿es normal que vayan con gente más grande?, ¿puede ser perjudicial o, por el contrario, puede aportarles cosas positivas?

¿Amigos en qué contexto?

Por ejemplo, si tu hijo de 12 años sale con su hermana de 18 y sus amigos le tratan bien y se divierte, es probable que a él le guste estar con ellos. Sin embargo, puede que escuche o vea cosas no propias para su edad, y no porque sean algo “malo”, sino porque debe atravesar algunas etapas de la vida.

Si tu hijo prefiere reunirse con adolescentes mayores, entonces sí es posible que debas preocuparte. Normalmente cuando esto ocurre es porque los hijos no encuentran una satisfacción social en los amigos de su edad y necesitan conocer otras personas.

Intenta averiguar qué ocurre con los amigos de su clase o del vecindario, ¿están distanciados por alguna pelea o tu hijo no tiene interés en pasar tiempo con ellos?

Los riesgos de que le guste ir con gente más grande

Un pre-adolescente de 12 años (por seguir el ejemplo anterior) al que le gusta frecuentar compañías de mayor edad, es posible que empiece a actuar de forma desacorde a su desarrollo evolutivo. Su forma de pensar y de actuar no tiene nada que ver con una persona mayor y puede quedar descompensado. Un jovencito de 12 años necesita juntarse con chicos y chicas de su edad.

A medida que los niños crecen, ellos mismos se dan cuenta que las diferentes edades tienen que ver con diferentes etapas evolutivas y que cada uno está donde le toca estar. En este sentido, lo que a un joven le gusta no suele ser del gusto de los niños.

Deberías estar atenta por si esas compañías que frecuenta tu hijo le hacen cambiar. Si tu hijo se comporta de forma inadecuada, tiene un comportamiento extraño para su edad o incluso empieza a tener malos hábitos, será necesario que establezcas normas y límites claros para evitar que salga perjudicado.