La discusión de que si vivir juntos hace al hombre menos propenso a proponer matrimonio a una mujer viene de años. Para muchas chicas, aceptar vivir con su pareja sin tener un anillo de por medio es prácticamente aceptar que nunca se pondrá el vestido de novia y que la relación será sin papeles.

Por otro lado, muchos ejemplos (de amigos y conocidos) demuestran que una relación de convivencia termina muchas veces en matrimonio. Es decir, tras algunos meses o años de vivir juntos, la pareja decide poner una fecha y casarse (con o sin festejos).

Lo que hay que pensar antes de tomar la decisión de convivir con la pareja sin que haya planes de boda por el momento es cuál es la razón o las razones por las que los dos deciden mudarse juntos. ¿Es porque pasan todo el día juntos? ¿Porque quieren ahorrar en renta? ¿Porque uno de los dos se quedó sin trabajo? O quizá una combinación de todo lo anterior.

Las estadísticas muestran que más de la mitad de las parejas en Estados Unidos cohabitan en algún momento de su vida y que esa convivencia dura entre 13 y 22 meses. De esas parejas, más de un 40 por ciento pasa de convivir al matrimonio. Un 30 por ciento se separa y el resto simplemente sigue conviviendo sin papeles.

Vivir juntos, pero sin casarse

Algunos estudios sugieren que las parejas que no se casan o no planean casarse, pese a la convivencia, tienden a tener peores relaciones porque uno de los dos siente que la pareja no es lo suficientemente estable o que está estancada. También siente que no hay proyección al futuro, ya que cohabitar les da la sensación de vivir el momento.

Pero entonces, ¿por qué aceptan vivir juntos? Por lo que mencioné anteriormente: para pasar más tiempo juntos, para poner a prueba a ver si funcionan como pareja, para ahorrar dinero y quizá también porque alguno de los dos no está convencido de que el matrimonio es algo que vale la pena probar.

Para muchas parejas, cohabitar ha sido clave a la hora de decidir casarse y es simplemente el paso previo. Para otras parejas, en cambio, es una prueba de la que puede surgir el matrimonio o el distanciamiento. Otros lo hacen apostando al futuro, en especial cuando una de las partes (ya sea el hombre o la mujer) se quiere casar pero que tiene que esperar al otro que no está interesado en el matrimonio (al menos por el momento).

Es decir, nada garantiza ciento por ciento a una pareja el éxito si se trata de la convivencia. Hay muchos factores que intervienen a favor y en contra. Casarse con la megafiesta y el vestido más hermoso no le garantiza a una mujer que su esposo la amará por el resto de la vida, ni que ella lo amará a él hasta que la muerte los separe.

Convivir con un hombre por dos años tampoco significa que él nunca querrá casarse.

Si el hombre no se quiere casar, es muy probable que no tenga nada que ver con la convivencia previa al matrimonio sino más bien con sus creencias. Si hay problemas de pareja, el hecho de casarse no los resolverá mágicamente.

Personalmente creo que la convivencia es clave para saber si hay futuro como matrimonio.Pero también creo que cada pareja debe conocerse a sí misma antes de tomar la decisión de empacar las cosas y vivir bajo un mismo techo.La convivencia trae cosas muy hermosas, pero también enormes desafíos.