Luego de haber ingresado a un centro especializado para tratar su trastorno bipolar, la actriz regresó a su casa.

En 2011, Catherine -quien fue galardonada con el Oscar a mejor actriz de reparto por su participación en Chicago– se puso en tratamiento para combatir la enfermedad que sufre: trastorno de bipolaridad de tipo II, caracterizado por fuertes cambios de humor y comportamiento irregular.

Esta vez, la internación fue para evitar que su enfermedad empeorara, ya que, según su representante, se pretendía “tratar de manera óptima su salud”.

Por lo visto, la decisión de internarla fue la más acertada, ya que la actriz se encuentra nuevamente equilibrada y en compañía de su familia.