Siempre me dijeron que, cuando llegara la adolescencia, ahí iba a saber realmente lo que era pasar trabajo con los hijos, e iba a comprender todo por lo que había pasado mi madre. ¡Y confieso que estaba asustada!

Cuando mi hijo entró a la pubertad me preparé para lo peor, y en cuanto entró en la adolescencia estaba aterrada. Pero, en lugar de que las cosas se pusieran difíciles entre nosotros, ¡fue todo lo contrario! La comunicación y el diálogo mejoraron, estamos más unidos, y nos comprendemos mejor que nunca.

Para mí, estas son las cosas que hacen posible el entendimiento madre-hijo en la adolescencia.

Memoria

Lo primero que creo que me ayuda a entender a mi hijo es la memoria: recordar cómo era yo cuando era adolescente, qué cosas pensaba y sentía en ese momento. Por ejemplo, mi hijo es muy desordenado (como todos los adolescentes), y a veces siento la tentación de enojarme con él y regañarlo por eso. Pero luego me acuerdo que yo también era desordenada, y no porque fuera desconsiderada con mi madre, sino porque tenía otras cosas en mi cabeza, que ni siquiera me daba cuenta de que lo hacía. Así que antes de enojarme, regañar y discutir, trato de ponerme en su lugar recordando cómo era yo a su edad.

Comprensión

Una vez que me pongo en el lugar de mi hijo, no puedo menos que comprenderlo. Y con la comprensión viene el hecho de reconocer que estos son los últimos años de “libertad” de los que va a disfrutar, libre de las grandes responsabilidades de la vida como trabajar, pagar las cuentas o tener una familia. Y cuando comprendo eso, quiero dejarlo que disfrute de este momento único de su vida.

Respeto

Lo que muchas veces noto en otros padres de hijos adolescentes, es que no los respetan. No respetan que son seres humanos individuales, separados de ellos, que tienen sus propios gustos y necesidades, y que están en una etapa en que quieren explorar y descubrir quiénes son. Para mí es muy importante respetar la individualidad de mi hijo, y dejarlo experimentar con todas esas cosas que son importantes para él pero básicamente inofensivas, como cambios en el corte de cabello, el estilo de ropa, la música, los pasatiempos, etc.

Límites claros

Aunque hasta aquí puedes pensar que soy una madre muy liberal, este es el punto en el que me pongo seria y digo NO: hay cosas que simplemente no se toleran en esta casa. Dado que le doy tanta libertad en otros aspectos, mi hijo respeta los límites que pongo, que incluyen: nada de drogas, alcohol con moderación, no subirse a un vehículo con una persona drogada o alcoholizada al volante, y no al sexo sin protección.

Opciones

Muchas veces para entender y llevarnos bien con nuestros hijos adolescentes, los padres tenemos que ser creativos y pensar en diversas opciones para que todos salgamos ganando y quedemos satisfechos. Por ejemplo, hace un par de años mi hijo me dijo que quería perforarse la oreja para usar un arito. ¡Personalmente me parecía horrible la idea! Pero no se lo dije; en su lugar, le expliqué todos los cuidados que requiere hacerse una perforación (y el dolor que conlleva), y le dije que iba a conseguir un aro de esos que son de apretar, que no se necesita perforar la oreja para usarlo. Si luego de un tiempo de usarlo seguía queriendo hacerse la perforación, yo misma lo iba a llevar al mejor lugar que encontráramos para hacérselo. La cuestión es que al cabo de un mes ya se había aburrido del aro y ya no le interesaba hacérselo.

Aunque no creo tener la última palabra con respecto a entender a los hijos adolescentes, sí creo que estos tips te pueden ayudar, no solo con ellos, sino casi con cualquier persona.