COCINA

La comida rápida no tiene por qué ser poco saludable. Se pueden elaborar recetas sencillas con gran sabor, aportando muchos beneficios al cuerpo, sólo tienes que echarles un poco de imaginación. De esta manera, disfrutarás de las comidas sin temer a los efectos en la dieta. A la hora de cocinar, el proceso es muy importante, así que apunta estos consejos.

Evita los “extras”

La mayoría de las veces, la comida rápida es poco saludable debido a los alimentos grasientos “extra” que se le añaden al plato principal. Por ejemplo, una hamburguesa será peor para tu dieta si la acompañas de salsas industriales y alimentos fritos. Por eso, intenta que los ingredientes que añadas sean lo más sanos posibles… y entonces el plato también lo será.

Minimiza los fritos

La comida rápida suele tener un alto componente de alimentos fritos, los cuales implican una gran cantidad de calorías. Si minimizas la presencia del aceite, lograrás que cualquier plato pierda un alto porcentaje de esa grasa que suele acompañar a la comida rápida. De esta manera, conseguirás que la receta sea más ligera y te siente mejor.

Evita las cantidades exageradas

Siempre es tentador hacer más comida de la que puedes comer. Pero la realidad es que elaborar cantidades exageradas de comida rápida contribuye a que comas con gula, incluso cuando ya no tengas hambre. Por eso, bien harías en optar por cocinar porciones más razonables. Sólo así podrás disfrutar de la comida que elabores.

Mejor sin azúcar

La mayoría de la gente suele combinar comida rápida con bebidas de alto contenido en azúcar, lo cual constituye una mezcla poco saludable para el cuerpo. Una forma de evitarlo es beber refrescos con bajos o nulos porcentajes de azúcar. También puedes optar por consumir otras bebidas más sanas, como la limonada, o simplemente agua.

Pan integral

¿Te imaginas una hamburguesa con pan integral? Se trata de una alternativa más saludable al pan tradicional con el que se la suele preparar. De esta manera prevendrás un poco la acción devastadora de la comida rápida en tu dieta. Y recuerda: comer rico no está reñido con comer sano.

Hornear en vez de freír

La gran mayoría de la grasa presente en la comida rápida procede del aceite. Pero casi todos los ingredientes que sueles freír puedes, en cambio, cocinarlos en el horno, y entonces no tendrás que preocuparte por el alto contenido de calorías. Comida hecha al horno: un placer apto para todos, sin que nadie sienta culpa alguna.