Si bien tus hijos tienen derecho a una vida propia dependiendo de la edad que tengan, y sobre todo mientras vivan contigo, es una buena idea poder aconsejarles acerca de sus amistades. Lo ideal es saber cómo hacerlo para evitar conflictos a causa de tu interferencia.

Los niños pasan por diversas decepciones y problemas sociales en lo que a las amistades se refiere, pero como todo, esto también será una experiencia para recordar en un futuro que desde luego dejará un aprendizaje. Es importante confiar en ellos y darles rienda suelta para que puedan descubrir por sí mismos cómo afrontar situaciones de rechazo y hasta traiciones.

Estar a su lado como padres es importante, pero sin agobiarlos ni juzgar a ninguna de la partes. Muchas veces ocurre que luego de una gran pelea entre amigos surge una amistad entrañable y duradera, por eso es importante mantenerse al margen siempre que esto no implique un peligro para los hijos.

Conoce a los padres de los amigos de tus hijos

Si bien esto se trata de algo así como “dime con quién andas y te diré quién eres” creemos que es importante conocer algo de las costumbres y forma de ser de los padres de las amistades que frecuentan los hijos. De este modo, y por lo general de acuerdo a ello, puedes quedarte más o menos tranquila al respecto.

Interviene en casos de rechazo

Si tu hijo ha sido rechazado por el grupo o por algún amigo, puedes acercarte a él para conocer algo más de la situación, pero sin hacer demasiadas preguntas. No critiques a los protagonistas del rechazo, en su lugar, es mejor que animes a tu hijo a buscar una solución y que intente diferentes cosas para resolverlo, de este modo lograrás su empoderamiento.

Ayuda si te lo piden

No creas que por ello tendrás luz verde para poder entrometerte en todo, ya que de ser así, nunca más te pedirá nada. Escúchalo y no pongas palabras o emociones en la conversación que él no haya dicho. Es importante saber cómo se siente al respecto y una vez más, motivarlo a que encuentre soluciones alternativas. Muchas veces los padres cometemos el error de juzgar en base a nuestras propias experiencias, es importante no hacerlo porque podríamos influenciar a nuestros hijos de forma inadecuada.

A los padres nos resulta muchas veces difícil no entrometernos en la vida de nuestros hijos, pero debemos asumir el hecho de que, a medida que crecen, son más independientes y no podemos evitar que vivan sus propias experiencias.