Tal vez muchos no te entiendan, pero amas a tu gato y a tu perro. Ellos son más que tus mascotas, son tu compañía, son parte de tu familia.

Por eso, si en algún momento se presenta la oportunidad de ir a vivir a otro país, ya sea por trabajo, por estudio o por mera aventura, hay dos cosas de las que estarás segura: que te irás sin importar como y que no te irás sola, pues tus mascotas se irán contigo, ¡no hay dudas! O tal vez, se trate de un cambio más cercano que podrás hacer en autobús o en automóvil, pero aun así deberás estar atenta a tu pequeño acompañante.

Para que ese momento no te tome por sorpresa y desprevenida, hay algunas cosas que debes considerar para que finalmente tú y tus amores peludos puedan comenzar una vida en donde más les guste y no tengan ningún problema.

Si viajas en avión, es importante tener los documentos necesarios

Ten al día los registros veterinarios de tu mascota, si tiene microchip debes tener la información disponible. Seguramente también necesites un certificado del veterinario de tu mascota. Para cada país y cada aerolínea los requisitos pueden variar, así que lo mejor es primero investigar y averiguar qué es lo que realmente necesitas para que tu mascota viaje. En el caso de las aerolíneas, lo mejor será ingresar en su web y, también, llamar para que no queden dudas.

La visita al veterinario es muy importante, sobre todo si viajan en avión o en autobús

Antes de viajar, sería bueno que vean a su veterinario de confianza. Pregunta sobre todo a lo que debes estar atenta antes, durante y después del viaje. Conversen sobre los sedantes (seguramente te lo exijan en la aerolínea, pero no es lo más saludable) para intentar que tu mascota viaje lo mejor posible; si aún no las tiene, actualiza las vacunas. Recuerda pedirle al veterinario el registro de tu mascota y el certificado que necesitarás para el viaje.

Ayúdale a que se vaya acostumbrando de a poco

Tu mascota está acostumbrada a una vida tranquila y, seguramente, tiene una rutina establecida. Lo mejor que podemos hacer es no alterar de golpe su forma de vida. Lo ideal es que la preparación para la mudanza empiece de a poco, porque así se podrá ir acostumbrando a todo el movimiento extraño que hay en la casa. Si a tu perro o a tu gato le gusta pasar afuera de la casa, trata que cuando tú estés empacando y embalando esté dentro, pues esto ayudará a familiarizarse con los cambios.

Que el día de la mudanza no sea una locura

Si tú perro o gato no se adapta muy bien a los cambios, lo mejor es que el día de la mudanza lo tengas en una habitación segura y tranquila, mientras ajustas los últimos detalles. Si el viaje será en automóvil, todos los mimos del mundo son posibles: no olvides llevar su comida favorita, sus juguetes, agua, un kit de primeros auxilios, toallas (en caso de accidentes), en el caso de que vayas con tu gatito, lleva cajas de arena descartables y, algo muy importante, una remera o cualquier prenda de ropa que tenga tu olor.

Pero si el viaje es en avión, debes estar mucho más atenta. No quiero asustarte, para nada, solo dejarte más tranquila para que sepas que hay varias cosas que puedes hacer para que el viaje de tu mascota se lo mejor posible. Intenta viajar en vuelos directos, porque no querrás pasar por todo el caos del transbordo; viaja en el mismo vuelo que tu mascota e intenta controlar los momentos en que tu mascota es llevada y sacada de la bodega; si tu mascota sufre de problemas en los bronquios, no lo lleves jamás en la zona de carga y considera a las aerolíneas que permiten viajar con masacotas; si viajas en verano, lo mejor será tomar vuelos de muy temprano en la mañana o de la noche, pero en invierno lo mejor es la tarde; elige un collar fuerte, en el collar y en la jaula coloca tus datos de contacto y los datos de contacto de un familiar o amigo.

Que tu nuevo hogar sea también el suyo

Piensa que desde el momento que decidiste adoptarlo te comprometiste a cuidarlo, amarlo y darle todo lo que se merece. Así que la mudanza no debe ser un tema que te concierna solo a ti, pues la casa nueva es de los dos (o de los tres o de los cuatro…). Para que tu mascota sienta que también es su hogar puedes colocar primero objetos que sepas que son familiares para él en las mismas áreas a las que estaba acostumbrado en su casa anterior. También ten en cuenta la regla de mantener la rutina a la que él estaba acostumbrado, para que el cambio se sienta lo menos posible.

¡Ah! No olvides actualizar la chapita de identificación que tu mejor amigo lleva en el collar.