¿Eres mamá? Si lo eres o planeas serlo, tienes que saber que la relación de pareja cambia por completo cuando llega un hijo a tu vida. No puedes dormir ocho horas seguidas, y los cuidados del pequeño durante el día y la vida laboral alteran hasta a la pareja más enamorada.

Durante las primeras semanas, tú y tu esposo o novio asumen un nuevo rol familiar. Y no es para menos, hay un nuevo miembro en casa que necesita de tus atenciones.

Los cuidados y protecciones que se asumen provocan un distanciamiento; es decir, las atenciones hacia la pareja pasan a segundo plano. Estas son las razones por las cuales las parejas cambian su relación con la llegada de un hijo. 

Tú, como mamá

Cansancio

Durante los últimos meses de gestación, las mujeres se sienten agotadas, a eso se suma la labor de parto y la recuperación después del nacimiento. Si ya eres madre, sabes que tus jornadas de sueño y descanso son irregulares pues necesitas atender a tu bebé. Además, te sentirás más cansada porque estás aprendiendo nuevas tareas como dar de mamar, cuidados del cordón…

La madre se prepara en lo físico, psicológico y emocional durante el embarazo. Se crea un vínculo único que promueve que la mamá y el bebé desarrollen una alta capacidad de empatía. Por esa razón, las parejas deben estar atentas al distanciamiento.

Soledad 

Antes, las abuelas y hermanas estaban pendientes de la crianza de sus nietos o sobrinos. Esa situación cambió. Ahora las mamás crían a sus hijos solas. Se alejan de su familia, por lo que se sienten frustradas, algo que les cuesta expresar y sienten que su pareja no las entiende.

Él, como papá

Desplazado

Cuando eres mamá, la mayoría de tu tiempo es para atender a tu hijo. Esa poca atención hacia él lo hace sentirse desplazado.

En estos momentos tan frágiles la pareja tiene que formar equipo para no generar grietas. Realizar las actividades juntos es la mejor estrategia para fortalecer los lazos emocionales. Si eres mamá, céntrate en la atención del bebé y él en lo demás. Tengan presente que es una situación temporal en la que el sexo, charlas y sesiones de pareja se minimizan.

Aumenta el estrés

Algunos padres comienzan a llegar tarde a casa, pues la jornada de trabajo continúa en el hogar al tener que ayudar a recoger, limpiar, cocinar… Esto hace que el nivel de estrés aumente y las posibilidades de discusión por cansancio sean mayores. Para evitar ese tipo de tensiones, los papás llegan más tarde a casa. Para hacerlo más sencillo, repartan las labores e inyecten sentido del humor a la situación.