Los años no pasan en vano. Tu mascota también lo va sintiendo, pero su habilidad innata de adaptarse a lo que venga en muchas ocasiones impide que notes los cambios sutiles en su comportamiento y estado físico.

Se considera que el perro y el gato están entrando en su edad dorada o senior una vez cumplen los 10 años (7 si el perro pertenece a una raza de gran tamaño como el pastor alemán o el gran danés). Entre los cambios más comunes se encuentran:

  • dormir más horas durante el día
  • falta de ánimo para ejercitarse
  • el pelo va perdiendo su brillo
  • sus movimientos son más lentos
  • falta de apetito

Es muy importante que durante esta etapa sus visitas al veterinario sean parte de la rutina anual porque algunos de los cambios son normales por la edad, pero otros pueden ser señales de problemas internos que con tiempo tienen solución. Por ejemplo, la inactividad puede significar principio de diabetes o artritis y la falta de apetito, una infección en la boca.

Cabe señalar que porque vayan pasando los años no significa que tu mascota no disfrute la vida al máximo. Un perro o gato saludable puede vivir hasta 20 años si su rutina va cambiando a tono con sus necesidades. Estas comienzan con su dieta. La comida que antes se devoraba ahora ni la mira, quizás porque le resulta muy difícil de masticar. Su nueva dieta debe consistir en alimentos con menos grasa – ya que se ejercita menos – pero con más proteína y mucha agua. También va perdiendo visión y audición, esta última se reconoce más fácil en los gatos, porque comienzan a maullar mientras caminan por toda la casa como tratando de entender por qué no se pueden escuchar. Es imposible explicarles y no es una situación fácil de internalizar pero siéntete tranquila sabiendo que no está sufriendo, con el tiempo se va a acostumbrar a su nueva realidad. Igual pasa con la vista. Para hacerles la vida más sencilla, se recomienda mantener a un mínimo los cambios de muebles y habitaciones. Conocer sus alrededores les brinda tranquilidad.

¿Ya sabes cómo las viejitas siempre tienen frío? Pues a tu mascota le sucede lo mismo. Coloca mantas en su área de dormir favorita para que se sienta más cómoda. No te deprimas con todos sus cambios, recuerda que tu mascota vive el momento; no recuerda sus “viejos tiempos” cuando trotaba contigo por millas. Ahora su realidad es caminar un poco alrededor del vecindario y regresar a dormir su siesta.

Cada etapa de su vida trae momentos de alegría y positivismo. Es muy normal que de grande, la mascota se vuelva supercariñosa, buscando tu compañía mucho más que antes. No te sorprendas si de momento ese gatito que ha pasado la vida ignorando a todo el mundo comienza a pasearse por las piernas de todos en la familia. Suena divino, ¿verdad? Como siempre decimos, su amor es incondicional y no se detiene con el paso del tiempo. Es un privilegio compartir con ellos. Disfrútalos.