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No es raro que en una familia, aunque sea pequeña, cada uno de sus miembros desee una cosa diferente. Entonces, ¿cómo llegar a acuerdos en el grupo familiar?

En este artículo detallamos algunos aspectos que debes conocer para que en casa haya cada vez menos discusiones y que tu familia se parezca cada vez más a un buen equipo.

1. Comienza la conversación de la manera correcta

Los primeros segundos en los que plantees tu posición, o en los que comiences a moderar las opiniones de los miembros de la familia, son muy importantes porque el tono con el que empieces la conversación es probablemente el tono en que la misma finalizará.

Si comienzas gritando o de manera socarrona los demás te responderán de la misma manera y la escalada de sarcasmo y violencia verbal no los llevará a ningún buen acuerdo. Comienza a hablar de manera calma, amable, segura de ti misma y pacíficamente. Muy probablemente el tono se mantendrá así.

2. El trabajo en equipo

Antes de estar en pareja quizá te acostumbraste a tomar tus decisiones sola. Luego te acostumbraste poco a poco a tomarlas en pareja. ¡Pero cada vez son más los que opinan!

Entonces llegó el momento de hacerles ver que la mejor decisión es la que les conviene y les hace felices un poco a todos. Si dos o más miembros de la familia combinan sus opiniones seguramente hallarán una solución más práctica y acertada que si la hubiesen pensado separadamente.

3. La actitud adecuada

Lo mejor para que la familia llegue a acuerdos es que todos, pero especialmente tú, mantengan la mente abierta a pesar de que no coincidan plenamente con lo que plantean los demás. Una actitud de brazos cruzados, ceño fruncido y negación con la cabeza es una barrera segura para cualquier acuerdo.

Además, cada miembro de la familia debe tener en mente que en pos de la felicidad del grupo, cada uno debe estar dispuesto a sacrificarse en cierta medida. ¿Cómo lograrlo? Haciéndoles razonar que a nadie le gusta convivir con alguien que quiere siempre salirse con la suya y que dice “se hace como yo digo o no se hace”. Pero, ¡cuidado! Que quien ceda no sea siempre el mismo.

4. ¿Y si todo esto parece no funcionar?

Busquen un terreno común, cosas en las que sí están (medianamente…) de acuerdo. Céntrense en esos puntos y dejen de estar demasiado enfocados en las diferencias entre los miembros del grupo.

¡Y si no resulta, pongan los aspectos en común por escrito y léanlos en voz alta! Esa será la base del acuerdo grupal sobre ese tema y sobre ella podrán seguir edificando el acuerdo.