Mejorar la confianza entre padres e hijos adolescentes puede ser fundamental en esos momentos en que sentimos que de alguna forma nuestro hijo se está alejando de nosotros; ya sea porque no nos cuenta todo lo que hace, tiene un nuevo grupo de amigos que lo absorbe u otros motivos. La comunicación y la confianza son dos aspectos primordiales que no debemos perder en la relación con los hijos.

Por qué los adolescentes no confían en sus padres

Algo muy común es que los adultos hagan promesas a sus hijos y luego no las cumplan. Esto, además de ser un mal ejemplo, aleja y quebranta el vínculo ya que los hijos sienten que no pueden creer aquello que sus padres dicen que harán.

Para solucionarlo, lo mejor es no prometer nada aunque se tenga toda la intención de cumplir con la promesa. Nunca se sabe qué puede suceder en el transcurso del tiempo hasta que llegue el momento en el que supone debe llevarse a cabo. Creo que es mejor evitarles decepciones en éste aspecto que depende de los padres, algo que además mantendrá la confianza entre ambos.

También destruye la confianza entre padres e hijos el hecho de que éstos los necesiten en un momento puntual y por el motivo que sea los padres no estén allí para apoyarlos. Esto se traduce en falta de interés y despreocupación por aquello que les ocurre y así lo perciben. Por lo tanto la próxima puede que ya no piensen en recurrir a sus padres.

Otra cosa que suele ocurrir es que los adolescentes en su proceso de crecimiento comienzan a sentirse más autónomos y responsables de sí mismos, con lo cual pueden irse al otro extremo y considerarse auto-suficientes. a no sienten la necesidad de contarle todo a sus padres, pedir ciertos permisos o autorizaciones, así como tomar decisiones por ellos mismos sin consultar.

Esta conducta tiende a romper la confianza entre ambas partes ya que se instala una especie de rebeldía y cierta rivalidad desde el adolescente hacia sus padres.

En toda familia por lo general hay límites implícitos y explícitos., Sin embargo, la etapa de la adolescencia puede conllevar ciertos comportamientos como, por ejemplo, no tener en cuenta el futuro, dejarse llevar por el grupo que frecuentan, ser más impulsivos, asumir riesgos sin medir las consecuencias. Es por eso que es necesario que los padres estén pendientes para orientarlos y guiarlos.

¿Cómo solucionarlo?

La clave para mejorar la confianza entre padres e hijos está en hablar con los hijos de forma que no se sientan atacados, para ello emplea frases que comiencen de la siguiente forma:

  • “Me pregunto…”
  • “¿Has pensado en…?”
  • “Podría ser una buena idea sí…”
  • “Me parece que…”
  • “Me preocupa…”

Como padres es necesario que aprendamos a escuchar de forma abierta, también dejando lugar a que los hijos vivan la experiencia y se equivoquen para que aprendan por sí mismos. Tú estarás ahí para sostenerlo siempre y cuando las consecuencias de tal equivocación no sean peligrosas.

Los hijos también necesitan oportunidades para sentir que  confías en ellos, que les creemos y respetamos, al final la confianza tiene efecto boomerang; así es que los adultos somos los primeros que debemos fomentarla.