En sí, la palabra dieta ya genera estrés… Pero supongamos que estás decidida a cambiar de hábitos y estás llevando un régimen alimenticio mucho más sano. Y entonces llega el maldito estrés a arruinarlo todo y sin darte cuenta ya te comiste un paquete de galletas enterito.

El estrés es un gran factor de aumento de peso y es uno de los peores enemigos cuando estamos a dieta.

Entrar a un régimen alimenticio especial no solo es un reto para tu cuerpo, también tu sistema nervioso resiente los cambios de la menor ingesta calórica, pero ¿estar a dieta puede causar estrés?

De acuerdo con el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK) una drástica modificación de hábitos alimenticios puede llevarte a experimentar niveles muy bajos de carbohidratos o azúcar (hipoglucemia), y traer afectaciones como estrés y ansiedad.

El hecho de no consumir alimentos ricos en carbohidratos como arroz, papas, pan y tortillas, además de dulces y frutas, reduce los niveles de azúcar en la sangre y resta energía a tu organismo.

Esta condición, además de causarte estrés, puede provocar hambre y nerviosismo, sudoración, mareos o desvanecimientos, somnolencia, confusión y dificultad en el habla, ansiedad y debilidad.

Sanos consejos

Autocontrol. De acuerdo con especialistas, el 90% de las acciones están bajo control directo del individuo. Una ligera modificación de tu dieta y fuerza de voluntad te ayudarán a regresar a un mejor estado emocional.

No te rindas. El antojo por ciertos alimentos puede ocasionarte una recaída y volver a probarlos; lo ideal es no bajar la guardia. Recuerda que ya diste el primer paso al entrar a un régimen alimenticio especial.

Comparte el estrés. No te alejes de tus familiares y amigos, ellos saben que la nueva forma en la que te alimentas ocasiona momentos difíciles. Si te conocen, sabrán cómo ser empáticos con tu causa y, sobre todo, no traerán tentaciones a tu mesa.

Aprende a elegir. Si los episodios de ansiedad son recurrentes, lo mejor es que platiques con tu nutricionista para encontrar la forma de compensar la baja de azúcares o carbohidratos.