Sabemos que debemos hidratar nuestra piel con crema. Pero… ¿Qué tipos de cremas se debe usar? Esto dependerá de las necesidades de cada piel, pues no es lo mismo una piel seca que una grasa o una joven que una madura.

Por eso, antes de elegir tu producto de belleza ideal, necesitas conocer tu tipo de piel. Para ello, lava tu rostro la noche anterior sin aplicar ningún producto extra y sécalo suavemente. Al día siguiente, mírate frente a la luz natural. Anota cómo ves tu cara y compara con el siguiente listado:

Piel normal: tiene una apariencia rosada y aterciopelada. Se recupera rápido tras hacer movimientos, es de color uniforme y sin rastros de grasa.

Piel seca: es la piel de color blanquecino. Se agrieta fácilmente, se irrita y arruga con facilidad.

Piel grasa: tiene una apariencia sucia y de color amarillento, regularmente se acompaña de puntos negros y mucho brillo.

Piel mixta: es una combinación de dos o tres tipos de piel por zonas en el mismo rostro.

Ahora ya puedes ver qué tipo de crema te conviene. ¡Te contamos variedades y funciones!

Piel seca o extra seca: hidrata el tejido de la piel, restaurándolo, dándole suavidad y recuperando así su brillo natural.

Piel sensible: humecta la piel con fórmulas hipoalargénicas para evitar la irritación.

Piel normal: mantiene las propiedades naturales de la piel.

Crema para cuello y escote: tienen componentes especiales para esta zona del cuerpo que requiere de atenciones particulares independientemente de la cara o el cuerpo.

Cremas reafirmantes: tonifican y alisan la piel, y ayudan a regenerar los tejidos de la dermis y epidermis.

Anticelulitis: estas cremas ayudan a eliminar toxinas y restablecer la circulación de la piel para reducir inflamación y mejorar el aspecto de la misma.

Antiestrías: deben usarse como prevención más que como tratamiento posterior si se quiere que realmente funcionen, ya que ayudan a evitar la ruptura de la piel mediante una hidratación profunda.

Cremas exfoliantes: por lo general, son cremas que además de hidratar, están compuestas de micropartículas que limpian y regeneran la piel, es decir, eliminan las células muertas.

Desmanchadoras: se utilizan para zonas localizadas para disminuir la acumulación de melanina y proteger la piel con filtros solares.