RECETA copia

Las croquetas caseras de espinacas y queso azul son deliciosas a cualquier hora, tanto para aperitivo como para segundo plato o para una cena original. Con unas croquetas y un poco de ensalada de tomate de verano, no necesitamos más para quedarnos con una buena sonrisa.

¿Qué se necesita? 200 gramos de espinacas (pueden ser congeladas), 2 cucharadas de harina, 75 gramos de mantequilla, 2 vasos de leche, 50 gramos de queso azul, huevos y pan rallado

¿Cómo se preparan? Para hacer las croquetas, lo primero que necesitamos es cocer las espinacas durante cinco minutos en agua con sal. Luego las escurrimos para que tiren toda el agua, dejándolas unos minutos sobre un colador. Una vez escurridas, ponemos una sartén al fuego y derretimos la mantequilla.

Rehogamos ligeramente las espinacas en la mantequilla y añadimos dos cucharadas de harina, removiendo hasta que sea absorbida por las espinacas. A continuación, vamos añadiendo poco a poco la leche, dejando que las espinacas la absorban antes de añadir más. Removemos y añadimos leche hasta obtener una bechamel verde que sea espesa como para hacer croquetas.

Añadimos el queso azul y removemos para que se funda con el calor residual y se reparta bien en toda la pasta. Una vez disuelto, dejamos reposar la pasta de croquetas en una fuente hasta que se enfríe. Armamos las croquetas y las pasamos por huevo batido y pan rallado.

Una vez formadas, podemos congelar las croquetas hasta el día que las vayamos a freír o freírlas directamente en aceite de oliva muy caliente, dejando las croquetas un par de minutos por cada lado hasta que empiecen a tomar un color tostado como el de la foto de presentación. Luego, solo falta escurrirlas en papel absorbente y llevarlas calientes a la mesa.