Los niños tienen patrones de sueño y necesidades diferentes a los adultos, necesitan dormir más horas porque están en pleno desarrollo, además de tener un buen desempeño en sus actividades diarias. Las dos grandes preguntas son cuántas horas deberían dormir y cuáles podrían ser las consecuencias de la falta de sueño.

¿Cuántas horas deberían dormir los niños?

Los niños en edad preescolar no deberían dormir menos de once horas diarias. Luego de esa edad, el tiempo de sueño puede reducirse a nueve horas. Es importante respetar las horas de sueño porque, de lo contrario, existe una mayor probabilidad de que el índice de masa corporal del niño se eleve.

Según estudios realizados por el International Journal of Obesity, dormir menos tiempo de lo que sus cuerpos requieren, puede predisponerlos a comer mayor cantidad de alimentos.

¿A menos sueño, mayor apetito?

Para Laura McDonald, investigadora en la Universidad College de Londres, cuando tenemos pocas horas de sueño, tanto niños como adultos nos vemos atraídos a consumir alimentos poco saludables para saciar nuestro antojo, como respuesta a una necesidad de recompensa producida por el cerebro. Y considerando la gran cantidad de comida alta en calorías que podemos encontrar a bajos precios y de forma inmediata para ser consumida, es fácil entender la relación.

Cuando hay falta de sueño se genera la necesidad de comer, y para calmar el antojo de forma inmediata, se recurre a las comidas rápidas, favoreciendo la ingesta de calorías y un mayor índice de masa corporal no saludable.

Las investigaciones realizadas a través de imágenes cerebrales en más de mil niños en Inglaterra, concluyen en que cuando no duermen lo suficiente, hay un deseo de saciar al organismo con alimentos.

La afirmación de la investigadora McDonald coincide con la realizada por Emerson Wickwire, director del Programa de insomnio en la Universidad de Maryland Escuela de Medicina. Según Wickwire, hay indicios de que los niños que duermen poco, son más propensos a padecer obesidad.

Wickwire, al igual que otros profesionales, hace un llamado de atención a los padres, a quienes responsabiliza de la situación, ya que considera que está en nuestras manos modificar los hábitos relativos a la alimentación y a las horas de sueño de nuestros hijos.