Santa Ana de los Ríos de Cuenca está ubicada en un valle interandino de la sierra sur ecuatoriana a 440 kilómetros al sur de Quito.

Fundada en el año 1557 por orden del Virrey del Perú, don Andrés Hurtado de Mendoza, las características peculiares de su suelo y las circunstancias del mestizaje paulatino posterior, imprimieron en los habitantes una idiosincrasia única, que con el transcurrir de décadas y siglos fue labrando y forjando lo que es hoy Cuenca: el centro económico y cultural de una rica región del Ecuador, un país andino y a la vez tropical, caracterizado por contrastes y sorpresas. Años antes fue la ciudad incaica de Tomebamba, considerada cuna del inca Huayna Cápac.

Cuenca está considerada también como la tercera ciudad del país, luego de Quito y Guayaquil, urbes en las que se asientan los poderes político y económico. Su condición de ciudad mediana, casi franciscana y conventual aún, en comparación con estas dos metrópolis, es otro de los factores que contribuyen a que cada visitante se haga la promesa de regresar. Además, es una ciudad que cuenta con tecnología de punta en información y electrónica, buen sistema financiero y bancario, cyber cafés, bares, discotecas, moderna infraestructura hotelera y restaurantes de todo tipo.

Escritores y poetas han encontrado un revulsivo para desarrollar su vena artística en un lugar tan enfocado en el arte como Cuenca. La plaza mayor alberga tanto la vieja catedral, que comenzó a construirse en 1557, el año en el que se fundó la ciudad, como la Catedral de la Inmaculada Concepción, que data de 1885 y se caracteriza por su cúpula azul. Los sombreros panameños hechos en esta zona son la atracción principal de los mercadillos, entre los cuales destaca el céntrico Casa de la Mujer.