Como en otras cuestiones de la vida, todo depende del cristal con que se mire. La ciencia no tiene una postura firme a favor o en contra, sino que ha identificado varios pros y contras de dormir con los niños.

Aquí te dejo una lista elaborada por la Dra. Kenny Pang, especialista del Asia Sleep Centre, para que tú misma decidas si es una buena o mala costumbre.

Pros de dormir con los niños

Puedes cuidarlo mejor

Especialmente cuando es bebé, dormir con tu hijo hace que sea más fácil cuidarlo. Puedes amamantarlo fácilmente y controlar cualquier reacción inesperada, o consolarlo si empieza a llorar.

Menos ansiedad para ti y para el niño

Es mucho menos probable que el niño o el bebé se despierten llorando si está durmiendo contigo. También es menos probable que sufras de insomnio pensando en si estará bien, y te ahorrarás el tener que levantarte varias veces en medio de la noche para ir a ver cómo está.

Aumenta tus niveles de oxitocina

La oxitocina es la hormona que ayuda a producir leche a las madres, así como también ayuda a crear el vínculo entre madre e hijo, por lo que durante las primeras semanas y meses es algo bueno para ti y para tu niño.

Contras de dormir con los niños

Riesgo de sofocación

Especialmente con un bebé, corres el riesgo de sofocarlo sin darte cuenta. Y el problema no eres solo tú o tu pareja, sino que el bebé corre riesgo de sofocarse con las sábanas o almohadas también.

Menos oportunidad de tener relaciones

Cuando un bebé o un niño comparte la cama con sus padres, las oportunidades de tener relaciones sexuales disminuyen drásticamente. Así que aunque quizá dormir juntos sea bueno para el desarrollo de la relación madre e hijo, probablemente tu relación de pareja se va a resentir.

Hace más difícil que el niño duerma solo

Cuanto más tiempo duerma contigo más difícil será lograr que duerma solo en su habitación. Y aunque dormir con un bebé puede resultar adorable, dormir con un niño de 2 o 3 años no lo es tanto.

Después de leer esto y en base a tu experiencia personal, ¿qué dices? ¿Dormir con los niños es una buena o mala costumbre?