PAREJAS

Es uno de los “rituales” más perpetuados del matrimonio y uno de esos pequeños tabúes al que pocos se enfrentan, principalmente por su simbolismo.

Dormir en la misma cama de tu pareja o esposo durante toda tu vida (exceptuando las típicas discusiones que finalizan con un sofá de por medio) parece una obligación, y aunque muchos lo ejecutamos sin rechistar, algunos se preguntan si realmente es bueno o malo dormir en camas separadas llegado el momento. Veamos…

Ronquidos, independencia y otros asuntos de alcoba

“Anoche decidí dormir en una cama diferente, sola. Mi marido se quedó en la de matrimonio” – dice una amiga. – “Pero, ¿están bien en el matrimonio?” – pregunta la otra. –“Sí, por supuesto, pero así dormimos más cómodos y, ¿sabes? El sexo es mucho mejor también”.

Todas se quedan pasmadas. Un matrimonio durmiendo en camas separadas sólo puede indicar una cosa: una crisis grande como una catedral. Pero, ¿acaso hay otras razones y consecuencias de dormir en una cama diferente a la de tu pareja? Sí, unas cuantas.

Debemos tener en cuenta que el momento en el que vas a la cama con tu pareja y, posteriormente, duermen, es una situación en la que las personalidades suelen colisionar: uno prefiere leer mientras el otro quiere dormir enseguida, uno ronca y el otro no duerme, a uno le encanta tomarte por almohada mientras tú aprietas los dientes y, lo peor de todo, siempre hacen el amor en la cama, algo aburrido que, tras tantas veces, llegará a convertirse en un patio de recreo tan usual y de un procedimiento tan visto que se quitarán las ganas de perderse entre las sábanas.

Ventajas de dormir separada de tu pareja

Según varias parejas, dormir en camas separadas no sólo asegura el confort de cada uno de los individuos, sino que mejora el matrimonio y las relaciones sexuales.

De este modo, cuando se establecen ciertas rutinas durmiendo juntos, la tensión ante los ronquidos o ciertas rutinas de sueño se acumulan y empeoran la relación, nosotros nos sentimos más cansados y, si para colmo, hay un bebé en la habitación matrimonial, aquello que debería ser trabajo de una sola persona esa noche se convierte en un innecesario despertar para la pareja.

Dormir en camas separadas nos asegura un mayor confort, un mejor estado de ánimo al día siguiente y una inmediata excitación por dejarse caer en la habitación de tu pareja, sumando cierta sorpresa a los encuentros sexuales, reduciendo la cama matrimonial a un lugar anecdótico donde hacer el amor en pos de un coito que se extenderá por todas las habitaciones de la casa, por la suya, por la tuya, la ruptura de la quinta esencia de la rutina sexual que es la cama de matrimonio se convierte en un juego de resoluciones impredecibles y, por lo tanto, excitantes.

Cuando una pareja duerme en camas separadas esto no tiene por qué apuntar a una crisis, especialmente si somos nosotros los que damos el paso con tiempo suficiente para, precisamente, evitar la rutina y el aburrimiento. Obviamente, defendemos la cama de matrimonio si dos personas disfrutan con ello, pero sí es cierto que para aquellos matrimonios a los que la rutina y el confort les importa, trasladarte a la habitación contigua es, al menos de forma temporal, una gran y – hasta ahora – desconocida solución.

¿Alguna vez te has planteado dormir en una cama separada?