¿Quién puede negar que el vestido negro es una de las prendas básicas por excelencia? Un clásico que se reinventa, un infaltable del guardarropas, el salvador de última hora, son algunas de las de las tantas definiciones que le podríamos poner a esta legendaria vestimenta. Conozcamos un poco de su historia.

Allá por los años veinte Madame Coco Chanel fue quien inventó el little black dress, nombre con el que se denomina al vestido negro en Estados Unidos y Europa. Pero rápidamente, la prenda ganó aceptación y adquirió fuerza, y a lo largo del tiempo fue mutando y reinventándose. En los cincuenta, por ejemplo, se añadieron los cortes bien ajustados en la cintura, a través de diseñadores como Dior y Givenchy. Las faldas amplias fueron características de los años hippies, y en los noventa aparecieron los modelos ultra modernos. Pero en todo este recorrido, el vestido negro nunca perdió su esencia.

Inmejorable para el día, la tarde o la noche y pensado para ser duradero y adaptable a todas las ocasiones, el little black dress presenta un diseño simple, pero es en esa simpleza donde radica su gran versatilidad, pues es lo que hace que cada mujer pueda adaptarlo a su estilo

Así, tú podrás agregar tu cuota de creatividad. Imagínalo con una polera debajo, medias tupidas, botinetas y un cinto animal print. O puedes pensar en combinarlo con unas plataformas, un maxi collar verde esmeralda y un lindo peinado recogido. Otra opción es vestirlo con un blazer color fucsia, y para un look más casual, el jean es el complemento ideal.

Ya lo sabes, el vestido negro no puede faltar en tu guardarropas.