VIAJES

Más de mil millones de personas viven en barrios pobres en todo el mundo y cada vez más, los viajeros encuentran estas zonas como atractivos turísticos.

Por eso, el Emoya Luxury Hotel and Spa, situado cerca de Bloemfontein (Sudáfrica), decidió sacar provecho de este interés y recreó un suburbio (lejos de los suburbios de verdad) para que sus clientes jueguen a pasar un tiempo allí durante unas vacaciones exóticas.

El complejo está formado por casetas de hierros, con lámparas de aceite, velas, radios, letrinas… Todo “en el entorno de un coto de caza privado”, según sus creadores.

En su página web presume de ofrecer a sus clientes las “alegrías” de un barrio pobre pero con una delincuencia menor. Tiene capacidad para 52 huéspedes y la estancia en cada cabaña cuesta 90 dólares sin desayuno.

“Ahora puede experimentar la vida en una caseta pero con el entorno seguro de una reserva privada. Es el único barrio pobre del mundo equipado con calefacción y conexión inalámbrica a Internet. Las cabañas son completamente seguras y adecuadas para los niños”,  dice en la página web.

“Emoya Luxury Hotel es ideal para forjar el espíritu de equipo, para hacer barbacoas, noches temáticas y vivir la experiencia de su vida”, añade.

Por su puesto, cuenta con ciertos lujos de un hotel de su categoría, como el spa y varias piscinas para relajarse y disfrutar.

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